La aceleración de los pagos digitales se prepara para dar un nuevo salto en el que las tarjetas plásticas de débito o de crédito y las terminales de puntos de venta (conocidos como POS o posnet) en el mostrador de los comercios podrían quedar en el olvido. Comerciante y cliente concretarán el pago simplemente acercando sus celulares, sin contacto físico, ya que tanto la tarjeta como el POS tendrán su versión digital y estarán incorporados a los respectivos teléfonos, sin otros dispositivos de por medio.

La tecnología se llama tap to phone y puede ser utilizada por microempresas o emprendedores que realizan una cantidad moderada de operaciones. En lugar de tener una terminal POS o de enchufar a su celular un pequeño aparato para poder deslizar la tarjeta, el comerciante podrá bajar una app que transforme su teléfono o su tablet en una terminal de pagos. Del otro lado, el cliente podrá “bajar” su tarjeta de crédito, débito o prepaga en su celular y comprar sin necesidad de llevar el plástico. Mucho menos, de presentar su DNI o firmar un recibo.

Visa ya lanzó esta tecnología en 15 países, a modo de prueba piloto y espera una expansión fuerte en América latina en el corto plazo, con foco en Brasil y América Central. Aunque en la empresa no lo confirman, en el mercado financiero esperan que a comienzos de 2021 el servicio pueda estar disponible en la Argentina para todos aquellos usuarios con celulares con tecnología NFC.

Uno de los mercados testeados fueron Costa Rica, donde tras un año de funcionamiento el 50% de los pagos presenciales se hacen sin contacto, con clientes que pagan con una tarjeta contactless o, directamente, acercando su celular al del comerciante.

Según un informe de Visa, los restaurantes informales, el transporte y la compra de comestibles son actualmente las categorías más habituales en las que se utilizan estas soluciones para facilitar la experiencia de pago.

Además, reduce las filas o las aglomeraciones en los comercios a la hora de abonar, lo que se alinea con las normas de distanciamiento social y sirve de solución para el pago del delivery “contra entrega”, eliminando la necesidad de efectivo y el contacto físico. Son útiles también para las ventas ambulantes. En otros países en los que se hizo la prueba piloto, como Japón o Bielorrusia, la tecnología se utilizó con éxito para pagar el transporte público, sin máquinas para extender boletos ni tarjetas adicionales.