“Yo quería parto natural y eso me cambió la perspectiva, porque después de ese nacimiento entendí un montón de cosas que antes no tenía idea: el sentirte atravesada por el trabajo de parto, la importancia del puerperio que te pega muchísimo, la importancia de estar acompañada y de acompañar a esa persona. Ese nacimiento de mi hija me cambió la perspectiva de toda mi labor, de todo mi trabajo; fue un antes y un después”.

Quien habla es Débora Steven, licenciada en obstetricia y coordinadora del servicio en el Hospital Regional. Como cuenta la especialista, como madre vivió su propia experiencia de parto, teniendo la posibilidad también de haber atravesado una cesárea. 

Débora Steven, licenciada en obstetricia y coordinadora del servicio en el Hospital Regional, asegura que ser madre cambió por completo su forma de entender la práctica.
Débora Steven, licenciada en obstetricia y coordinadora del servicio en el Hospital Regional, asegura que ser madre cambió por completo su forma de entender la práctica.

Quizás por esa razón, cuando habla de la Semana del Parto Respetado, destaca que el nacimiento es un momento donde la parturienta tiene que ser la protagonista, y quien elige cómo dar a luz.

Es que como dice la obstetra, ellas son “meras espectadoras'. No somos participantes directas, entonces, lo que tenemos que hacer es esperar y ayudar. Siempre que las condiciones estén dadas y sea un parto normal nadie va a obligar a tomar una posición, porque la mujer se debe sentir libre”.

La forma de dar a luz cambió en los últimos 100 años. De parir en las casas, los nacimientos pasaron a ser responsabilidad de los hospitales, en salas donde las mujeres debían atravesar el trabajo de parto en soledad, hasta que daban a luz acompañadas por una profesional. 

Así precisamente fue el parto que tuvo Débora hace 11 años cuando su hija nació, pero también la experiencia de Adriana Navarro, cuando hace 18 años llegó su hijo. “Mi parto fue en el ámbito privado”, dice la obstetra, “pero no estuve sola con la persona que elegí para que me acompañe. En ese momento en el público hubiera sucedido lo mismo, pero por suerte hoy es distinto, y la libertad que tenés en el ámbito público no la tenés en ningún lado y es fundamental”, cuenta al recordar la experiencia.

Adriana Navarro y Débora Stevens son dos de las obstetras del Hospital Regional.
Adriana Navarro y Débora Stevens son dos de las obstetras del Hospital Regional.

Como cuenta Navarro, hoy a diferencia del pasado, la forma de dar luz cambió en el mundo, y en Comodoro no es la excepción. El Hospital Regional cuenta con cuatro salas de Trabajo de Parto y Recuperación (TPR) donde se atienden los más de 110 nacimientos mensuales que hay en el nosocomio.

Las salas funcionan en el tercer piso, en el mismo sector donde está la sala de recepción del recién nacido y la zona de quirófano. Una vez que llega el momento en que la paciente dé a luz, la mujer es ingresada a la sala, donde atravesará todo su trabajo de parto y puerperio; un total de dos a cuatro horas. 

“La mujer está todo el tiempo acompañada”, dice Steven al explicar cómo funciona el espacio. “En esta sala tenés baño privado, tenés una cama, un sillón, la pelota ergonomía y hay un banco que se puede utilizar para el parto. Entonces lo que la mujer tiene es libertad de movimiento. Ella puede ir al baño, bañarse, acostarse, estar sentada, poner música, tener luz, no tener luz, básicamente libertad para poder atravesar el trabajo de parto lo más parecido a la intimidad que podría tener en su domicilio”. 

Steven, asegura que desde el servicio se promueven estas prácticas “porque nuestro trabajo es poder brindar a la persona gestante diferentes instrumentos para ir atravesándolo”.

Navarro escuchá y recuerda que en el pasado, antes que existieran estas salas, (inauguradas hace unos 13 años), la práctica era muy diferente. En el Hospital había dos salas de trabajo de parto; una con dos camas y otra con tres, donde las mujeres pasaban el período dilatante. Y otras dos salas de parto, con sillones para parir donde finalmente nacían los niños. Como eran espacios compartidos no había acompañantes, tampoco música y mucho menos espacios donde la mujer puede transitar; simplemente era ingresar y esperar. 

Adriana Navarro asegura que en el Hospital Regional hay más de 100 partos por mes.
Adriana Navarro asegura que en el Hospital Regional hay más de 100 partos por mes.

Steven asegura que esta nueva forma de dar a luz es fundamental para la madre, ya que “todo esto va haciendo que ese momento sea más placentero, más ameno”.

“Cuando menos nos dimos cuenta estamos llegamos a culminar el trabajo de parto y eso ayuda muchísimo”, destaca en ese sentido. 

En el Regional son un total de 8 obstetras que se turnan para recibir a los más de 100 que llegan cada vez. Una cifra que se duplicó en la última década. 

Las obstetras aseguran que muchas mujeres con obra social eligen parir en el hospital público, y admiten que “es gratificante porque algo estamos haciendo bien”.

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