CAPITAL FEDERAL - Una pareja que organizó su casamiento en plena pandemia acudió a una particular estrategia para reducir la cantidad de invitados a una fiesta. Clasificaron a sus invitados en tres categorías, A, B, y C, y dependiendo la letra que le haya tocado a cada persona podían estar presentes en el casamiento o no. Los invitados “clase A” eran los primeros en orden de prioridad para asistir a la boda.

La pareja de novios le pidió a los invitados “A” que, de no poder asistir al evento, avisen ya que de esta manera, el lugar sería ocupado por alguno de los invitados “clase B”. Y lo mismo con estos, de no poder ir, ocuparían su lugar los invitados “clase C”.

“Por favor entiendan que el lugar del evento nos limita en la cantidad de invitados que podemos llevar el día de nuestro casamiento. Nos encantaría que cada uno de ustedes nos acompañen en nuestro gran día, pero nos vemos obligados a dividir a nuestros invitados en grupo”, puede leerse en la invitación.

Luego dieron un detalle de lo que debe hacer cada invitado: los del grupo A, avisar cuanto antes si pueden asistir, y a los de los grupos B y C, que chequeen en el sitio web que diseñaron para la boda, para verificar si tienen un lugar disponible.

También le pidieron a quienes fueran a ir a la boda, que no fueran con sus hijos y que contraten a una niñera: “Amamos a sus hijos, pero estamos haciendo nuestro mejor esfuerzo para hacer espacio para todos los invitados que se puedan”.

Clasificaron a los invitados de su casamiento en A,B y C, lo revelaron en la invitación y estalló la polémica

La inusual forma de organizar el casamiento generó todo tipo de reacciones en las redes sociales. “No quiero asistir a una boda a la que solo me invitarán si alguien más no puede asistir”, expresó un usuario en internet.

Asimismo, hubo quienes encontraron la propuesta como algo completamente viable: “Me parece completamente aceptable debido a las restricciones de Covid-19. No me ofendería estar en el grupo B o C”, fue otra de las opiniones que se leyó en internet.

Fuente: La Cien/Mirror UK