MENDOZA (ADNSUR) - Un pediatra está acusado de infectar a cientos de personas con el virus del VIH. Según cifras oficiales, más de 400 personas, entre ellas muchos niños, dieron seropositivos durante las últimas semanas en la zona. Creen que el acusado utilizó una jeringa infectada en reiteradas ocasiones. Ocurrió en Pakistán. 

En un barrio pobre de Pakistán, los padres esperan con ansiedad los resultados de los análisis sanguíneos de sus hijos para ver si han contraído el virus VIH como cientos de personas de la región. 

El pánico es tal que se ha enviado a la policía al lugar para mantener el orden entre la muchedumbre agolpada en el centro de análisis de Wasayo, cerca de la ciudad de Larkana, en la provincia de Sind, informó Clarín.

Más de 400 personas, entre ellas muchos niños, dieron seropositivos durante las últimas semanas en la zona.

Las autoridades dicen que no saben si se debe a una negligencia grave o a prácticas malintencionadas de un pediatra.

Según informó alarmado un médico del centro de diagnóstico, en donde escasean el personal y el equipamiento, "llegan decenas" de infectados.
 
Los investigadores afirman que el médico incriminado en Sind es seropositivo y está encarcelado.

El acusado, por su parte, niega haber inoculado deliberadamente el virus a los pacientes.

Según informó diario Los Andes, las familias de los infectados están menos preocupadas por la investigación que por el acceso a la información y a los tratamientos necesarios para prevenir el sida.

Pakistán fue considerado durante mucho tiempo como un país con un índice bajo de HIV, pero el virus se propaga a gran velocidad, sobre todo entre los toxicómanos y las personas que ejercen la prostitución.
 
Con unos 20.000 nuevos casos de seropositivos en 2017, el ritmo de propagación de la enfermedad en Pakistán es el segundo más alto de Asia, según indican estadísticas de la ONU.

El país, cuya población no para de crecer, está falto de infraestructuras médicas y las zonas rurales están expuestas a prácticas médicas poco ortodoxas.

"Según algunos datos gubernamentales, unos 600.000 charlatanes están activos en el país y alrededor de 270.000 ejercen en la provincia de Sind", afirmó la agencia ONUSIDA en un comunicado.

"Para ahorrar dinero, estos charlatanes pinchan a varios pacientes con una misma jeringa. Podría ser la principal causa de la multiplicación de casos", estima Sikandar Memon, a la cabeza del programa antisida de la provincia.