CAPITAL FEDERAL - Luego de pasar 21 días internado por coronavirus, Sergio Lapegüe explicó que se siente bien, pero que la recuperación es lenta. “Tengo que aprender todo de nuevo y todavía no puedo caminar y hablar al mismo tiempo”.

El periodista aclaró que tiene una neumonía grave, que el COVID-19 persiste en sus pulmones y que de manera progresiva el virus va a desaparecer de su organismo.

En diálogo con TN, describió los duros momentos que le tocó atravesar en su internación mientras estuvo en terapia intensiva. Explicó que pasó por situaciones muy angustiantes y que hubo momentos en los que se cayó y "se sintió muy mal”. Agradeció especialmente el apoyo de su familia y de toda la gente que le expresó su afecto y los deseos de que se recuperara.

Señaló que todo empezó mientras hacía actividad física y comenzó a sentir que le faltaba el aire. Pensó que se trataba de una consecuencia del calor pero luego tuvo tos y fiebre, dos de los principales síntomas del coronavirus. Los médicos le recomendaron que consultara a un neumonólogo, que le pidió que “vaya urgente” a un centro médico, y se dirigió al Sanatorio Juncal de Temperley.

Inicialmente le hicieron una tomografía computada, que determinó que tenía filamentos de COVID-19 en el pulmón, cerca del corazón. Luego le hicieron hisopados y ordenaron que quedara internado, y dijo que “no lo podía creer”. Expresó que la fiebre que tuvo era “mortal”, de entre entre 38° y 39°, y que sentía que tenía el “cuerpo tirado”, no solo por la temperatura sino porque no podía respirar bien.

Contó que al cuarto o quinto día de internación no le bajaba la fiebre y que cuando quiso ducharse se desvaneció. En ese momento los médicos hicieron una junta y decidieron su derivación a terapia intensiva. El conductor contó como fueron esos duros días: “Estaba solo, es un lugar donde entran pocos médicos enfermeros, camuflados, y no sabía quiénes eran”.

Destacó el casco “Helmet” que le colocaron, que tiene forma de escafandra de buzo y que asegura que le “salvó la vida”. Reconoció que aunque se sentía “claustrofóbico” con ese dispositivo puesto le permitió respirar mejor. Para graficar el estado de sus pulmones dijo que se veían “como si se hubiera roto una botella de vidrio”, y que con el casco los alvéolos empezaron a abrirse de a poco, lo que le permitió respirar mejor. Con los días avanzó en su recuperación y dijo que se largó a llorar cuando le retiraron el oxígeno.

Después lo llevaron a una sala común, y en ese momento pudo reencontrarse con su familia. Dijo que fue “muy emocionante” volver a ver a sus hijos y a su esposa, ya que indicó que “estuvieron muy mal, tristes y asustados” por lo que pudiera pasarle a él. Explicó que “Bochi” le hizo escuchar los audios de los médicos que le contaban todo lo que había tenido él, y que “no podía creer” lo que escuchaba.

Desde la alegría de estar en su casa, el conductor aseguró que ahora ver las cosas “con otra filosofía” y que se toma todo “con más calma”. Advirtió que no puede “caminar y hablar al mismo tiempo” y que todavía tiene coronavirus en los pulmones, pero que lentamente el virus desaparecerá del organismo. Explicó que además tiene problemas en el hígado por todos los medicamentos que le dieron mientras estuvo internado.