Rusia se despertó con la incertidumbre y el miedo por las repercusiones de la invasión de Ucrania que lanzó el presidente Vladimir Putin y que se están extendiendo rápidamente.

Al comienzo del día, la moneda rusa perdió hasta una cuarta parte de su valor en cuestión de horas. Para frenar la caída, el Banco Central de Rusia duplicó con creces su tipo de interés clave, prohibió a los extranjeros la venta de valores rusos y ordenó a los exportadores que convirtieran en rublos la mayor parte de sus ingresos en moneda extranjera. La bolsa de Moscú cerró durante todo el día debido a la “evolución de la situación”.

“La realidad económica ha cambiado, por supuesto”, dijo el portavoz del Kremlin, Dmitri S. Peskov, a los periodistas, anunciando que Putin había convocado una reunión de emergencia con sus principales funcionarios de finanzas.

Incluso mientras las delegaciones rusa y ucraniana se reunían para mantener conversaciones en la frontera con Bielorrusia, la ofensiva militar de Moscú no daba señales de ceder, y los agitados movimientos ofrecían los primeros indicios de que las sanciones impuestas a Rusia por Occidente durante el fin de semana estaban sacudiendo los cimientos de la economía rusa. Las decisiones de Estados Unidos, Gran Bretaña y la Unión Europea de restringir el acceso del Banco Central ruso a gran parte de sus 643.000 millones de dólares de reservas de divisas han echado por tierra gran parte de los cuidadosos esfuerzos del Kremlin por suavizar el impacto de las posibles sanciones.

Y con docenas de países que cierran su espacio aéreo a los aviones rusos, grandes inversores extranjeros que se retiran y Occidente que impone restricciones debilitantes a los mayores bancos rusos, se hace evidente que la invasión de Ucrania por parte de Putin está dando paso a un período de aislamiento internacional para Rusia que no se veía desde la Guerra Fría.

El domingo, Putin calificó de “ilegítimas” las sanciones de Occidente en una reunión televisada con su ministro de Defensa y su máximo comandante militar. Algunos analistas temen que la inestabilidad económica de Rusia pueda llevar al presidente a intensificar su conflicto con Occidente utilizando nuevas amenazas militares u otros medios, como los ciberataques.

Pero también hubo una incertidumbre extrema dentro de Rusia, al evaporarse el valor de los ahorros de la gente y romperse rápidamente las interconexiones con el mundo occidental que los rusos habían dado por sentadas en las últimas tres décadas. No estaba claro si la mayoría de los rusos culparían a Putin por la crisis, o si seguirían el ejemplo de la propaganda del Kremlin y culparían a Occidente.

Con información de La Nación

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