COMODORO RIVADAVIA - La procesión, con feligreses de prácticamente toda la zona norte, se inició con la concentración en el espacio donde se emplazará la futura Gruta de la Virgen del Valle y, encabezada por el padre Juan Scotto Di Vetta, se inició la caminata con imágenes de la Virgen María hacia el barrio, sumando fieles cristianos de los barrios Güemes, Manantial Rosales, una importante columna desde Valle C y los propios vecinos de Laprida.

Precisamente y mientras llegaba la movilización de fieles de los barrios aledaños, los vecinos de Laprida realizaron una procesión por las calles internas para salir al encuentro de los hermanos católicos que llegaban para el encuentro el pie de la Virgen del Valle y desde ayer, las dos columnas juntas, continuar la marcha hasta el gimnasio Ignacio Koening donde esperaba otro grupo de peregrinos.

Detrás de la imagen mayor, marcharon también alrededor de cincuenta niñas y niños que luego tomaron la comunión, acompañados de familiares y amigos, entonando alabanzas y poniendo de manifiesto la inigualable fe cristiana de las barriadas con marcada tradición cristiana, particularmente catamarqueñas y riojanas o descendientes de norteños.

La imponente demostración de fe reiteró, como sucede cada año para esta fecha, la trascendencia que le otorgan los vecinos a la Inmaculada Concepción de la Virgen María y por ello se suman a la procesión para agradecer favores recibidos de la Santa Madre o para solicitar su intervención particularmente por razones de salud.

Precisamente en ese ideario religioso, cabe destacar que prácticamente todas las viviendas de barrio Laprida, se visten y engalanan con guirnaldas y flores con la que decoran sus frentes o cercos, embelleciendo de esta manera -con trabajo artesanal- el camino por donde transcurrirá la procesión de fieles.

Fuente: Crónica 

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