COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR) – El UTMB es una ultramaratón de montaña. Se realiza una vez al año atravesando Francia, Italia y Suiza, con una distancia de unos 172 kilómetros y un desnivel positivo de unos 10 mil metros. Se la considera la carrera a pié de Trail más prestigiosa del mundo.

Para Barrionuevo todo empezó como un entretenimiento enfocado en aprovechar las horas de descanso que le otorgaba el diagrama de trabajo.

 

“Como muchos petroleros, tengo 14 días de trabajo por 14 libres. En esa dinámica comencé a salir a correr o caminar para poder salir un poco del estrés y el sedentarismo”, relató en una entrevista con ADNSUR.

Y agregó: “comencé a correr de forma un poco más comprometida sobre fines de 2015. En ese momento conocí esta modalidad que se llama Trail Running y lo bueno de andar por senderos de montaña. Así comencé a tener un mayor contacto con la naturaleza”.

Por entonces también conoció a unos de los primeros en comenzar con estas carreras en la ciudad, Mario Oyola, otro atleta que también es referencia de alto rendimiento en la ciudad. “Conocí su gimnasio y vi su currículum de carreras, entonces pensaba ‘qué loco correr 100km’ porque me parecía demasiado lejos. En algunas charlas con él me contó algo de sus experiencias en carreras y los entrenamientos para ellas. La verdad, no me creía capaz de hacer tal cosa”, recordó.

“TERMINÉ LA CARRERA Y LA CABEZA ME VOLABA”

 

El primer desafío apareció en su vida: algunos conocidos le contaron a Barrionuevo que se realizaba la 2da edición de una carrera en Fiambalá, cerca de su pueblo. “Desert Trail se realizó en mayo de 2015 y “fue cuando por primera vez pensé que valía la pena intentarlo”, aseguró.

Entonces comenzó a entrenar pero sólo mentalizado en hacer 30 kilómetros. El  “1 de diciembre de 2015 arranqué un plan de entrenamiento guiado sólo por mí. Leyendo de foros, consultando a gente que corría y así. Pero todo resultó mejor de lo esperado debido a que en mayo de 2016 hice mi primer Trail animándome a correr y alcanzar los 60 kilómetros”.

Nery recordó que cuando “terminé y mi cabeza volaba. No podía creer lo que había logrado. Volví muy motivado con una confianza en mí que nunca antes sentí. Obviamente que puse más esfuerzo en mis entrenamientos y empecé a meterme más de lleno en el tema”, aseguró.

Agregó que “después de esto mis entrenamientos en los alrededores de Comodoro me fascinaban, correr y ver paisajes que uno se pierde por no salir. Además, conocer más profundamente el lugar que habito es lo que más disfruto”.

Contó que al tiempo “descubrí otra carrera que me abre aún más la cabeza que es ‘Conociendo la Pachamama’, que se hace en Tilcara, Jujuy. Allí viajé con mis padres, un amigo de la vida y sin darme cuenta en menos de un año finalizaba mi primer ‘100 kilómetros’ en la altura”.

Fue una experiencia única de recorrer esos paisajes de la puna argentina, andar por senderos por encima de 4000 metros sobre el nivel del mar, ver la esencia de la vida en esas montañas, la gente… la verdad amé esa carrera”, afirmó Nery.

Pero no fue una carrera más: fue la única hasta la actualidad donde obtuvo el primer puesto en su categoría y el quinto en la tabla general, “además del esfuerzo físico que me demandó. Pero nunca fui ni voy pensando en ganar algo, sólo en ver y conocer más lugares”, sostuvo.

EL CAMINO AL ULTRA TRAIL DE MONT BLANC

 

Desde esa carrera a la actualidad, “realicé en total ocho puntuadas por International Trail Running Association (ITRA), las cuales te dan puntos para poder llegar a tener la posibilidad de tener un lugar en la Ultra Trail de Mont Blanc (UTMB)”, explicó.

Esta asociación internacional es sin ánimo de lucro y nació en julio de 2013 con la intención de ser la primera federación en aglutinar todos los corredores de montaña del mundo en su página web: “se puede ver dónde ITRA rankea tu rendimiento. De esta forma es donde uno llega o no a ser de elite. En mi caso tengo actualmente 581 puntos donde para ser elite debes tener más de setecientos”.

Para el Ultra Trail de Mont Blanc “entrené desde que me enteré que ingresé para correrla. Eso fue el 10 de enero de este año. En ese momento ya tenía además una carrera en Patagonia Run de 162 kilómetros que se hacía en San Martín de los Andes”.

El Mont Blanc, sin embargo, planteó otros desafíos “entrenando doble turno en mis francos y durante mi diagrama laboral hacía salidas diarias, de una hora corriendo. El equipamiento es muy similar a todas las carreras. Existen 3 tipos de kits que son obligatorios en esta que depende del clima que se espera para las horas en competencia. Hay uno para el frío, uno para el calor y el básico”, contó Barrionuevo.

Agregó que “unos días previos a la carrera te envían un mensaje donde aclaran que tipo de kit se empleará en la carrera con una lista de los elementos obligatorios para cada kit. Este año solo salimos con el básico”, aclara. Este kits consta en llevar elementos comestibles y para hidratarse, provisiones que “por lo menos para alcancen hasta el próximo puesto que están de 15 o 20 kilómetros de distancia y algunos más”.

Este equipamiento “se inspecciona previo a larga y durante la carrera te controlan que lleves todo. Por ejemplo, llevar campera impermeable, gorro para el frío, pantalón impermeable, guantes, al menos medio litro de agua, baterías, linterna, manta térmica, silbato y un pequeño botiquín. Lleve casi todo de acá”, especificó.

EL DESAFÍO DE LA CARRERA

 

 

En agosto llegó la hora de la verdad en el Mont Blanc. “Durante la carrera hasta los 35 kilómetros iba según lo planeado, tanto en tiempo como con la comida e hidratación”, recordó. Pero no todo es color de rosas y “luego por un error personal de descuido de los pies sufrí ampollas. Eso me llevó a bajar el ritmo. Entonces empezó un poco de frustración”.

Entonces, “aclaré la cabeza dándome cuenta en dónde estaba y el nivel en el que estaba corriendo, me relajé, empecé a disfrutar esos paisajes de ensueño”, recordó Barrionuevo.

En cada estación de hidratación estaba mi novia Magalí que me esperaba para ayudarme un poco y darme aliento para continuar. A pesar de todo finalicé la Ultra Maratón, algo no menor y en una buena posición en general. Además hoy estoy orgulloso de estar en la lista de los argentinos que la hicieron”.

LA MOTIVACIÓN

 

 

¿Qué motiva a Nery Barrionuevo a pensar en nuevos desafíos? “Primero que nada lo hago porque lo disfruto, disfruto de andar por ahí corriendo, caminando, en bici o como sea. La verdad es que sí soy un poco competitivo, pero sé mis límites y sé que cada entrenamiento suma, es por eso que doy lo mejor pero lo tomo como un juego”, reflexionó.

Entonces “creo que eso me impulsa a seguir e intentar mejorar, que lo disfruto y que cada carrera o entrenamiento me lleva a conocer nuevos lugares, gente muy buena e historias”, aseguró.

Agregó que “hace unos días hablando con quién me ayuda actualmente en mis entrenamientos, Gustavo Llampa de AFT Comodoro (Grupo de running), hablamos de ir nuevamente a Fiambalá a correr el Desert Trail 2020 de 100 kilómetros, que se realiza en dos días. Sería una nueva modalidad para mí ya que nunca corrí así, siempre fueron non stop (sin parar)”.

Como la carrera se concretaría en el mes de mayo del 2020, Nery empezará con sus entrenamientos específicos en octubre "para llegar de la mejor manera posible", finalizó.