COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR) – La columna de miles de personas marchaba por la calle San Martín. El grito “unidad de los trabajadores” ensordecía todo a su paso. Sin embargo, por un instante todo cambió y fue un solo aplauso. Al frente de la columna aparecieron tres mozos que entregaron chocolate caliente a las docentes para pasar el frío.

José Ezequiel Chiguay (28) fue uno de esos mozos. Con un gorro en la cabeza y la bandeja en la mano entregó orgulloso el chocolate. Sabía que para muchas sería algo más que sólo algo caliente.

“Fue idea de mi jefe, Edgardo, él tuvo la iniciativa y nosotros nos copamos. Surgió cuando venía la caravana. La idea primera era repartir bombones pero al final repartimos chocolate. Era más efectivo por el frío que había y para acompañar la lucha docente y repudiar lo que pasó en la ruta”, contó a ADNSUR.

José asegura que fue un momento muy emotivo, principalmente cuando una docente se largó a llorar. “Me partió el corazón. Nosotros no salimos sólo para la foto, salimos porque nos salió de corazón. Ese fue nuestro granito de arena. Realmente estuvo bueno, repartimos en total 11 bandejas de chocolate. Después me llegaron bocha de mensajes”, admitió el joven quien valoró que la gente haya acompañado la marcha, pero lamentó que esté pasando esto en la ciudad.

“Estuvo bueno que la gente haya salido, pero otro lado te parte el alma que estemos así como sociedad y como provincia”, expresó.

José hace 7 años trabaja en esa cafetería que nació como heladería. Cuenta que estudia en la escuela pública. En la 34, la 172 y 723, y asegura que trabajar en ese lugar es un privilegio. “Además de empleados somos familias. Realmente se puede trabajar muy bien y aprender día a día”, indicó.

Teresa Ramírez y Devora Tony fueron las otras mozas que en ese momento estaban trabajando junto a José. Debora, encargada del local, también está contenta porque asegura que significó  mucho más que un chocolate caliente.

“Para muchos capaz es nada, pero para ellos fue un montón. Cuando llevamos los chocolates mucha gente nos agradecía, nos abrazaba. Para los demás es un simple vaso de chocolate caliente, pero para ellos fue sentir el apoyo de todos”, resumió la joven, previo a seguir atendiendo en una jornada que fue diferente a muchas otras.