Según un informe elaborado por la Universidad Católica Argentina (UCA), la pobreza e indigencia entre niños y adolescentes menores de 18 años alcanza al 60% de la población. 

"Lo que hay que esperar son números elevados, cercanos al 40% o un poco inferiores. Ya cuando hablamos de más de un 25% o de un 30% de personas en situación de pobreza estamos hablando de una de cada cuatro personas a las que no les alcanzan los ingresos para cubrir los gastos y vivir dignamente", advirtió este martes el investigador Eduardo Donza. 

Los investigadores afirman que no se trata de una cuestión de un gobierno u otro, sino que el problema arrastra más de 20 años. 

Según publicó La Gaceta, "Lamentablemente es una situación estructural, sino parece que depende de un gobierno o de una situación económica puntual o de una crisis internacional. Por supuesto que las malas acciones de un Gobierno empeoran la situación, algunas las mejoran un poco y los tiempos de bonanza mejoran y los de malestar económico los desmejoran. Pero debemos pensar que en Argentina desde hace más de dos décadas estamos en niveles altos de pobreza", dijo el sociólogo.

Cuestiones estructurales 

Donza explicó que en 2002 luego de las políticas neoliberales, había un 52% de pobres, y la cifra mejoró hasta 2008 y 2009, estancándose en valores cercanos al 27%. 

"Primero una cuestión estructural, agravada en segunda instancia por los efectos del parate que generó la pandemia de coronavirus; ese freno a la producción y a la comercialización se sintió en los ingresos de las familias. Y en tercera instancia, lamentablemente nos acompaña la inflación; es el problema más serio que tenemos. Si no doblegamos la inflación es muy difícil salir", sentenció Donza.

Precariedad laboral y desocupación

"En Argentina la desocupación abierta no es el problema más serio, sino que lo es la precariedad laboral. Hay países centrales que tienen desocupaciones mucho más altas que las nuestras y las familias no pasan tantos inconvenientes. En Argentina uno puede decir que los pobres no pueden darse el lujo de estar desocupados; se deben inventar un trabajo y salir a reciclar residuos, ser cartoneros, limpiar parabrisas en una esquina o ser vendedores ambulantes. Se tienen que inventar un trabajo para mantener un ingreso aunque sea muy muy mínimo", dijo el investigador. 

"Según nuestros datos, un 28% de los trabajadores ocupados viven en hogares pobres, y cuando uno va a los trabajadores del sector informal o de baja productividad, ese porcentaje aumenta al 37%. Una de las ideas que tenemos los argentinos y que ya quedó caduca es que alguien consigue un trabajo y ya está bien, que por lo menos va zafando. Pero ya no es así, no alcanza un trabajo para salir de la indigencia", comentó.

Futuro complicado 

El investigador de la UCA afirmó, "Como porcentaje es el grupo donde más incidencia tiene la pobreza. Hay una cuestión de perfil de los hogares de menores ingresos que se retroalimenta. No sólo que tienen más hijos sino que hay más bocas para alimentar y menos potencialidad de generar ingresos. En un orden del 60% de los menores de 18 años está en situación de pobreza y de indigencia más elevada que el promedio". 

“Eso es muy serio porque es a futuro, es una hipoteca; no sólo ese chico pasa privaciones, sino que a futuro va a ser una persona que no está lo suficientemente alimentada, formada educacionalmente o que fue criada en un lugar con hacinamiento. Por eso no pueden insertarse laboralmente o una empresa que no consigue los trabajadores capacitados. Esto es lo que venimos arrastrando desde hace 20 años”, finalizó. 

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