El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, fue dado de alta este domingo tras cuatro días de internación por una obstrucción intestinal.

“Tuve que someterme a una dieta, hice lo que tenía que hacer. Quería irme desde el primer día, pero no me dejaron. Espero que de aquí a unos diez días pueda estar comiendo un churrasco de costilla”, explicó el mandatario en diálogo con la prensa luego de retirarse del hospital privado Vila Nova Star.

Bolsonaro, de 66 años, había sido ingresado en el centro médico el pasado miércoles, luego de un ataque de hipo que repercutió en fuertes dolores abdominales.

“Él (Bolsonaro) seguirá con acompañamiento ambulatorio por el equipo médico asistente”, detallaron los reportes médicos luego de aclarar que tras evolucionar de forma “satisfactoria” no fue necesario realizar una intervención quirúrgica de emergencia para tratar la “suboclusión intestinal”.

El alta, explicó el médico gastroenterólogo Antonio Macedo, fue posible gracias a que el sistema digestivo del jefe de estado "está funcionando regularmente", pero advirtió que “deberá retomar la rutina de trabajo con calma”.

"Debe masticar bien la comida, comer más ligero, hacer ejercicio, caminar. Todo eso es importante”, recomendó en ese sentido el jefe de su equipo médico.