COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR) - Una sentencia del Superior Tribunal de Justicia confirmó un fallo que obliga a una concesionaria de Comodoro Rivadavia a pagarle 10 mil pesos a un cliente por daño moral y privación de uso. El hombre –de iniciales C.G.T.-, compró una camioneta Jeep Grand Cherokee Limited CRD 0 kilómetro y demandó a los vendedores luego de que el vehículo necesitara un motor nuevo por pérdida de potencia.

Pudo ser peor porque un fallo de primera instancia había decidido que en realidad el cliente debía recibir otra camioneta, pero la Sala Civil desestimó esta parte de la demanda. A los 10 mil pesos deberán agregarse los intereses desde noviembre de 2006, fecha del primer ingreso al taller. Lo había comprado en enero de ese año.

“Parece evidente que la situación atravesada por el actor importó un estado disvalioso para el espíritu, una alteración en el ánimo, que repercutió en su vida, máxime ante las expectativas que despierta la adquisición de un automóvil 0 Km.”, dijeron los jueces. El cliente no pudo salir de vacaciones con su familia, entre otros problemas domésticos por andar a pie.

“El sistema de responsabilidad civil impone resarcir los daños injustamente causados y, en caso de duda, debe estarse por la interpretación que más favorezca al consumidor”. La prueba recogida en el expediente “acredita con claridad el prolongado tiempo insumido en la reparación del rodado y da cuenta de que desperfectos de esa entidad no son habituales en un 0 km, mucho menos del segmento al que pertenece el que da origen a este litigio”.

En su defensa,

El problema mecánico se resolvió cambiando el motor, la varilla y los collarines. Según los peritos, no era habitual que un 0 km. sufriera desperfectos de tal magnitud. En un caso así, según los informes, “es dable pensar que un vehículo que sufrió tres desarmes en su planta motriz no podría venderse al mismo precio que aquel que no tuviese ningún problema”. No obstante, el valor “es una cuestión subjetiva y sujeto a múltiples circunstancias que podrían darse en una operación comercial, y sujeto también al resultado final de tales reparaciones, por lo que la respuesta lejos de ser precisa resultaría por contrario meramente conjetural”.

De acuerdo a uno de los peritos, “un vehículo nuevo que es desarmado su motor no queda exactamente igual que uno 0 Km. recién adquirido, dado que se observa, por ejemplo, las marcas en los bulones que fueron removidos, se notan las juntas nuevas y pegamentos que al ser cambiadas no poseen la pintura original; también es difícil que al cambiar la admisión de otro motor concuerden perfectamente los colores, quedando indicios de que no era de allí”.

Además de los servicios de mantenimiento, el vehículo requirió dos intervenciones adicionales: ingresó por primera vez al taller en noviembre de 2006 con 30.025 kilómetros por el problema original de pérdida de potencia; la segunda fue en agosto de 2008, con 67.223 kilómetros, por la rotura en la bomba de agua. La primera reparación tomó dos meses y la segunda, seis días.

Los rastros de las reparaciones fueron detalles de cosmética, como marcas en los bulones removidos, nuevas juntas o ausencia de la pintura original. Nada que haya afectado nuevamente el normal funcionamiento del motor. No volvió a ingresar al taller e hizo más de 100 mil kilómetros sin desperfectos.

El proceso no pudo continuar porque el demandante vendió la camioneta a través del “Mundo del Automóvil”, Belgrano y Rawson de Comodoro. No hubo más chance de más pericias. Lo adquirió alguien de Caleta Olivia y no hubo autorización para conectarlo con el Star Scan, una herramienta de diagnóstico de falla para verificar el funcionamiento del motor. Tenía más de 160 mil kilómetros.

De acuerdo al expediente, en diciembre de 2011 el vehículo había recorrido 134.000 kilómetros. Si se tiene en cuenta que fue adquirido en enero de 2006, surge que circuló más de 1.800 kilómetros por mes.

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