CALETA OLIVIA (ADNSUR) - Daira Robledo estaba internada en coma inducido desde el 31 de mayo en el hospital de la localidad santacruceña de Caleta Olivia. La noche anterior había estado festejando un cumpleaños con sus amigos cuando uno de ellos, inesperadamente, le disparó en la cara. Mientras avanza la investigación, en las últimas horas la joven de 24 años despertó y tuvo "un ataque de nervios".

La fiesta a la que asistió se realizó en una vivienda familiar del barrio Miramar de Caleta Olivia, con alrededor de 10 personas. Según publicó La Opinión Zona Norte, uno de los chicos que se encontraba en la misma casa, apellidado Quijada, de 20 años, estaba manipulando un arma de fuego de menor tamaño y se le disparó. Aún se desconoce si fue por accidente o intencional. El muchacho se encuentra detenido en la División Comisaría Segunda desde que sucedió el episodio, y se espera que en los próximos días el juez a cargo de la causa resuelva su situación procesal.

Ese domingo, personal policial de la Comisaría Tercera intervino en una vivienda del barrio Miramar por un hecho de violencia de género cuando escucharon la detonación de la pistola. Inmediatamente se trasladaron al lugar y al llegar encontraron a Daira herida y desvanecida en plena calle, en el frente del domicilio donde se produjo el disparo.

La carátula de la causa dependerá de que Daira pueda dar su declaración ante el magistrado interviniente.

Por la gravedad de su herida, Daira estuvo internada en terapia intensiva con coma inducido durante varios días. Se comprobó que la bala le ingresó por uno de los ojos y realizó una trayectoria en la zona periférica del cerebro hasta quedar alojada en el hueso temporal cerca del oído. Al principio el pronóstico era sombrío, pero la muchacha se recuperó. Se le quitó el respirador y pasó a sala común.

Pero, según fuentes allegadas a la familia, “cuando despertó le agarró un ataque de nervios” le indicaron a La Opinión Zona Norte. Explicaron cómo fue: “La madre estaba cuidándola y en un momento tenía la cabeza en el pecho de la chica y cuando ella se despertó la mordió”.

En tanto, una fuente policial afirmó que la joven “no recuerda nada de lo que pasó” y ratificó el ataque que sufrió. “Lo último que supimos es que la tenían amarrada a la cama para que no se lastime”.

Desde el punto de vista médico, los profesionales dan por perdida la visión del ojo por el cual ingresó la bala y no descartan que pueda haber más secuelas. “Aunque el disparo no le hizo mucho daño en el cerebro, estuvo complicada, creemos que la bala era de calibre 38 y por eso tenía muchas esquirlas” que se quitaron totalmente