COMDOORO RIVADAVIA (ADNSUR) - El accidente ocurrió este miércoles a la noche en una vivienda ubicado en el barrio Isidro Quiroga. Allí, un joven de 25 años, se encontraba vaciando una garrafa cuando, en pocos minutos, explotó. Tuvo que ser trasladado al Hospital Regional con varias quemaduras. 

El miércoles a las 22 horas desde el Centro de Monitoreo recibieron un llamado telefónico dónde indicaban que sobre la calle Sargento García al 3100 había explotado una garrafa de gas y había una  persona herida.

Una vez en el lugar efectivos de la Seccional Quinta de Policías, hablaron con el dueño de la casa  quien contó que el hecho ocurrió en el patio interno de la vivienda donde se encontraba su compañero de la casa, un joven de 25 años, vaciando una garrafa. El propietario estaba con su pareja e hijos menores de edad adentro, en el linving. 

Según informaron fuentes policiales a ADNSUR, el joven tomó su celular para leer un mensaje y fue en ese momento que explotó la garrafa. La combustión de gas acumulado terminó hiriendo al joven, quien sufrió varias quemaduras y tuvo que ser trasladado al Hospital Regional. 

CUIDADOS CON LAS GARRAFAS EN LOS DOMICILIOS

Las garrafas, por lo general, no explotan. Lo que causa el estallido de una casa es la acumulación de gas en todo el recinto, la falta de una adecuada ventilación, y el contacto de ese gas con una chispa, o el arco voltaico cuando se enciende la luz, o con la llama de un encendedor.

Es recomendable que las garrafas y cilindros de gas estén afuera de la vivienda. Deben tener una conexión con cañería rígida, como exigen las normas, y no una manguera plástica móvil. Si por alguna razón, la garrafa ­debe estar dentro del hogar, como pasa con algunas estufas, es clave la ventilación.


Cada recinto de la casa tiene que contar con rejillas de aireación a 20 centímetros del suelo y a 2,20 metro. Esto hace que el aire circule, se ventile. Si llega a existir una eventual pérdida de gas, esto colabora para que no haya un siniestro.

Una pérdida es fácilmente reconocible, ya que al gas se le añade mercaptano, un odorizante añadido, precisamente, por fines preventivos. 
 A la hora de cambiar una garrafa o un cilindro de gas, se debe com­probar que no haya una pérdida. Para esto hay que apoyar una esponja embebida con agua y detergente. Si hay pérdida, se generan burbujas de aire. No prender la luz. Si se entra a una vivienda y se percibe olor a gas, jamás hay que encender la luz. Muchos menos, un fósforo. Hay que ventilar la casa y cerrar la válvula de gas.