El organismo técnico salió a realizar aclaraciones, ante los cuestionamientos que ya se conocieron en forma pública, particularmente desde la comunidad pesquera de Mar del Plata. Calificaron de “pseudociencia” a las afirmaciones que hablan de “bombardeos acústicos” y advierten sobre derrames petroleros.

“Lo primero -señaló el IAPG a través de un hilo de twitter- es que se trata de una iniciativa del Estado Nacional y no de empresas extranjeras que vienen a ‘saquear’ un recurso local. Es el propio Estado el interesado en el desarrollo del recurso e invita al sector privado a participar, como ocurre en la mayoría de los países”.

“Entre las compañías concesionarias, hay de capitales extranjeros, pero también de capitales locales, como YPF; de capitales estatales y también privados y mixtos -añadió el Instituto-. Todas operarán bajo las mismas condiciones”.

Del mismo modo, ponderó que “esto no es nada nuevo. La Argentina busca hidrocarburos en su mar desde hace más de 90 años. Desde entonces, se han perforado 187 pozos en el lecho marino y se han producido algunos hallazgos de interés, sin incidentes ambientales significativos”.

“Por ejemplo, desde hace décadas existe producción de gas en pozos marinos de la Cuenca Austral (Tierra del Fuego y sur de Santa Cruz). Y, de hecho, el 17 por ciento del gas que producimos en el país (y que se relaciona con tu consumo) viene hoy de 36 pozos operativos en el mar. Esto es muy importante, porque más de la mitad de la energía que consume la Argentina es gas natural. Incluso en tu casa, la calefacción y la cocina utilizan este insumo, que es, por lejos, el más limpio de los combustibles fósiles”.

El límite de las energías renovables y las ventajas del gas sobre el carbón

Según enfatizó el Instituto, “hoy no existe prácticamente ningún país en el mundo cuya matriz energética no tenga un mínimo de 70 por ciento de combustibles fósiles. Mucho menos, si hablamos de países industrializados. Y casi todos queman carbón mineral, el más contaminante de los combustibles fósiles”.

Y advirtió que el gas puede ser una alternativa para evitar la mayor contaminación del carbón que promueven países como India y China: “Países muy populosos y en desarrollo, en especial en Asia, basarán este crecimiento en el carbón mineral. Los hidrocarburos, con su menor nivel de emisiones (muy especialmente, el gas natural) tienen un rol importante que cumplir allí”.

Y plantea una crítica al excesivo protagonismo que se le atribuye a las fuentes renovables: “La creencia de que las llamadas ‘energías limpias’ son la solución al problema es un mito, divulgado en forma irresponsable. Estas fuentes son valiosos complementos, pero con serias limitantes técnicas e impactos ambientales de los que no se habla”.

Entre los limitantes, sostiene que el primero es la intermitencia. “No hay forma de garantizar aún el abastecimiento sólo a base de energías renovables. Y esto supone un límite concreto a su abastecimiento a gran escala. No hay un solo ejemplo en el mundo de un país ‘renovable’ en su matriz primaria”.

“El Sol y el viento contienen energía renovable. Pero los paneles solares y los aerogeneradores no lo son. Por ejemplo, requieren la intensificación de actividades extractivistas y no renovables, como la minería”, añadió el IAPG.

 “Y dado que básicamente se genera electricidad, sería necesaria la electrificación de todos los servicios (transporte, calefacción, cocina) y la construcción de grandes redes de transporte y distribución (basadas en el cobre, que no es renovable). ¿Quién financiaría esa costosísima transición? Nunca se dice ¿Vas a cambiar tu calefón por uno eléctrico? ¿Tiene sentido en Argentina, que emite apenas el 0.6 por ciento de los gases de efecto invernadero y más de la mitad de su población hoy se encuentra bajo la línea de pobreza?”.

Exploración en el mar

En relación al proyecto exploratorio, el IAPG destacó también como novedoso el hecho de que será la primera vez que las operaciones se hagan en aguas profundas y ultra profundas, es decir a cientos de kilómetros de la costa y a profundidades que pueden alcanzar los 4.000 metros. 

“Decir que las operaciones se harán en las costas bonaerenses es relativo y hasta tendencioso. El punto más cercano a Mar del Plata, de hecho, son 307 kilómetros, tan lejos de la localidad balnearia como Brandsen, por ejemplo. Nadie en Mar del Plata verá plataformas ni petróleo”.

Aclaró también que “las operaciones implican tecnología de punta, controles, protocolos, estudios de impacto ambiental, y más controles. Cientos de plataformas en todos los mares del mundo generan el 30 por ciento del petróleo a nivel mundial. Los incidentes son cada vez menos y de menor importancia”.

“Hablar de bombardeos acústicos, del fin de la vida en el Mar Argentino y de ‘100 por ciento de posibilidades de derrames’ es pseudociencia, y sólo demuestra el escaso nivel técnico científico y la irresponsabilidad de quienes difunden este tipo de información”.  

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