COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR) - Cuando queremos hablar de pureza, lo primero que nos viene a la mente es el agua. Su imagen cristalina, fresca, natural es sinónimo de vida, de todo lo que está bien. No podemos pasar un día sin ella, sin que nos hidrate, nos refresque, nos limpie y nos alimente, así que ¿por qué no buscar la mejor?

La ecuación es sencilla. Mientras más natural, cristalina y rica en minerales (con la cantidad de sodio recomendada), la elección no tiene dudas. Todas estas características definen también a la Patagonia. La precordillera y su vastedad es sinónimo de pureza, ajena a la contaminación. Así que si quieres agua de verdad, tiene que salir de aquí.

Y es del corazón de las tierras orgánicas patagónicas que emana el agua que llena cada botella de Orizon. Gota a gota fue filtrada por quien mejor sabe hacerlo: la madre tierra de donde brota naturalmente. Enriquecida de minerales en su viaje subterráneo hasta su surgente, no necesita tratamientos artificiales para hacerla un agua premium dada su composición físico-química.

Para hacerla llegar a vos conservando íntegra su pureza, es envasada en origen, en la precordillera patagónica, siguiendo estrictos controles de calidad en nuestra planta ecológica, atendiendo cada uno de los detalles y lo más importante: valorando lo que nos da la naturaleza.