Después de más de tres largos años, la percusión volverá a sonar en Núñez. Y no se trata en principio de que la dirigencia de River cedió ante la presión de Los Borrachos del Tablón, sino de una decisión para evitar el manejo de los violentos en las tribunas.

Según informó la institución "Millonaria" a través de un comunicado de prensa, River contrató a a 40 músicos profesionales que le pondrán ritmo a las canciones que iniciarán 400 hinchas que pertenecen a todas las filiales de la zona metropolitana de la institución. Una movida que reclamaba hasta el propio Marcelo Gallardo y que ahora se hará realidad a partir de este sábado a las 20.30 cuando el Millonario enfrente a Lanús.

El tema venía trabajándose hace varios meses atrás con el organismo de Seguridad en el Fútbol de la Ciudad y más específicamente con su titular, Guillermo Madero. El objetivo es cambiar a los barras por socios comunes poniendo música y el cotillón.

River es el primer club en tomar esta postura, aunque todo se debe a situaciones que estaban a punto de estallar la tribuna Sívori alta, donde la Subcomisión de hinchas ya había recibido amenazas por parte de la barra disidente. 

Según indicaron, 400 socios pertenecientes a las filiales metropolitanas, iniciarán las canciones. Foto: Marca
Según indicaron, 400 socios pertenecientes a las filiales metropolitanas, iniciarán las canciones. Foto: Marca

Vale remarcar que River puso una murga en la puerta maratón antes de la pandemia para reemplazar los bombos de la barra, pero no coincidía lo que tocaban con lo que se cantaba en la cancha. Así, la idea ahora es replicar el modelo en el que una popular comienza un tema con la percusión y todo el estadio se suma. 

¿Qué garantía hay de que esos 400 no sean barras? En principio ninguno debe tener antecedentes y las filiales se comprometieron a no darle espacio a ningún violento. Se verá el sábado si el compromiso se cumple a rajatabla.

Los bombos ya fueron comprados por River y además estarán guardados todo el tiempo en el club. Sólo saldrán del lugar elegido para ir a la Sívori baja y regresar al mismo lugar, donde descansarán hasta el próximo partido de local.

Así, la idea es demostrar que el fútbol argentino puede tener un espectáculo completo, con folclore incluido, sin la presencia de quienes con la violencia han arruinado el rito más hermoso del mundo. Y si todo sale bien, será cuestión de ver qué hace el resto de los clubes ante esta movida innovadora que interpela y pone en jaque la tradición de creer que sin barras, no hay fiesta total posible.

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