BUENOS AIRES (ADNSUR) - Fabiana Jáuregui y su cuñada Mariela Fernández invirtieron el dinero que cobraron por el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) para montar una verdulería en la localidad de Gutiérrez, en el partido bonaerense de Berazategui.

Con este emprendimiento buscan multiplicar ese dinero y reinventarse en medio de la pandemia de coronavirus. "Mariela vendía rosquitas y medialunas que cocinaba ella pero al empezar la pandemia con las restricciones para circular bajaron las ventas y un día vino a mi casa y me dijo: `si cobro el IFE voy a poner una verdulería' ", detalló Fabiana en diálogo con Télam.

En su barrio, la única verdulería que funcionaba cerró al empezar la cuarentena, por lo que Mariela pensó que sería un buen negocio invertir el IFE en ese emprendimiento. "Si yo también cobro el IFE colaboro con la verdulería", le respondió entusiasta a su cuñada en esa oportunidad.

Mariana vive con su hijo en la casa de su madre.Por su parte, Fabiana tiene dos hijos y un esposo que se dedicaba a la construcción y vio paralizada su actividad debido a las restricciones para contener los contagios de coronavirus.

Al día siguiente de recibir la ayuda dispuesta por el Gobierno nacional, se levantaron a la 1 de la mañana para ir al Mercado de Berazategui a comprar los cajones de frutas y verduras para empezar.

"No sabíamos nada de comprar en el mercado, fuimos aprendiendo. En esa primera compra trajimos lo que considerábamos era esencial: papas, cebolla, mandarina, verdura de hoja", relató Fabiana, que aún se ríe al recordar cómo lidian para cargar las bolsas de papa en el automóvil Peugeot modelo 87 que heredó Mariana de su padre.

La mujer contó que al mercado van con gorros, barbijo, máscara de protección y guantes y "la fe en que Dios nos guarda, de hecho hace unas semanas el mercado cerró por varios casos de coronavirus y no nos contagiamos a pesar de haber estado en contacto con esa gente".

La verdulería funciona desde las 8 hasta las 13.30, luego hacen un espacio para almorzar y descansar y reabren a las 17 para seguir trabajando hasta las 20. Por la noche, el carrito queda estacionado en la calle, pero ambas se encargan de guardar en la casa de Mariela todos los cajones de frutas y verduras, las garrafas y bolsas de carbón.

"No dejamos que la pandemia nos paralice o deprima. Si bien pasamos por distintas etapas emocionales sabíamos que el trabajo dignifica y buscamos la forma de reinventarnos, de producir". Fabiana dice tener "plena confianza" en que esta pandemia "va a pasar y el país se va a levantar trabajando".