CAPITAL FEDERAL (ADNSUR) - Con un vuelo de Aerolíneas Argentinas procedente de Córdoba, reabrió oficialmente este lunes el aeroparque metropolitano Jorge Newbery, tras haber estado inactivo por obras durante siete meses. El acto inaugural no contó con la presencia del presidente de la Nación, Alberto Fernández, como estaba anunciado. Lo encabezaron el ministro de Transporte, Mario Meoni, y el de Turismo, Matías Lammens.

El aeropuerto, totalmente renovado, permite la operatividad de vuelos de mayor alcance. Además, se instaló un nuevo sistema de balizamiento que aumenta la seguridad y permite operar en condiciones meteorológicas antes restringidas, evitando desvíos, cancelaciones y

Tras el vuelo inaugural, arribaron otros cuatro vuelos desde Córdoba, Neuquén, Bariloche y Salta. Para el resto de la semana hay programadas partidas hacia destinos de cabotaje como Mar del Plata, San Luis y Mendoza y uno regional de Aerolíneas Argentinas hacia el Aeropuerto Internacional Viru Viru del Estado Plurinacional de Bolivia, entre otros.

La remodelación, que llevó adelante Aeropuertos Argentina 2000, fue financiada por el Fideicomiso de Fortalecimiento del Sistema Nacional de Aeropuertos que administra el Ministerio de Transporte y ejecuta el Organismo Regulador del Sistema Nacional de Aeropuertos (Orsna).

Las obras

Los trabajos e intervenciones se realizaron en la pista (había sido construida a fines de la década el 40 y en el año 1974 se construyó una nueva pista arriba de la original) y en el sector internacional de la terminal de pasajeros. La obra completa demandó una inversión de 5 mil millones de pesos y –entre otros beneficios- posibilitará las operaciones de aeronaves de mayor porte, como los Boeing 787 y los Airbus 330.

De este modo, la terminal comenzará a funcionar como una cabecera internacional, apuntando al crecimiento del turismo receptivo, fundamentalmente de países limítrofes. 

La obra complementó la transformación que está viviendo Aeroparque en el contexto de su regionalización (nuevos estacionamientos Sur y subsuelos en tierra ganada al río –debajo de nuevo parque costero-, check in, capacidad de la terminal, paseo costero, entre otros).

A partir de ahora, el aeropuerto pasará a tener categoría III, transformándose en el segundo del país con esta denominación junto al Aeropuerto Internacional de Ezeiza.

Entre otras reformas, se amplió el sector de arribos internacionales con la suma de 800 m2 de superficie, y se refuncionalizó el sector de partidas internacionales, que abarcará una superficie aproximada de 4.630 m2.

Las obras permitió otras mejoras, como por ejemplo la posibilidad de operar 6 vuelos/hora (actualmente se operan de 3,5 a 4 vuelos/hora); mayor capacidad de procesamiento de pasajeros (incorporación de 1 scanner PSA en el sector de Partidas y 12 puestos de migraciones); reordenamiento de flujos de circulación; mejora en distribución de áreas no operativas; incorporación gate flex compartido entre cabotaje e internacional, según requiera la operación; ampliación del sector de conexiones; modernización de las mangas.

Esta misma situación de “terminal cerrada en obra” se da de manera similar en otros aeropuertos del mundo que aprovecharon la parálisis producida por la crisis Covid-19 para adelantar trabajos de infraestructura que serían muy difíciles o imposibles de realizar en condiciones de operaciones normales.

Esta reapertura permitirá, además, la operación regular, por primera vez, de JetSmart y Flybondi, las compañías low cost que tenían su base en el aeropuerto de El Palomar.

Aerolíneas Argentinas, en tanto, volverá a conectar progresivamente sus 33 destinos domésticos desde Aeroparque, con más de 300 frecuencias semanales, destacándose los vuelos desde y hacia Córdoba, Bariloche, Mendoza, Salta, Tucumán, Iguazú y Jujuy.

Para una etapa posterior, la compañía de bandera prevé volver a operar alrededor de 35 frecuencias semanales a destinos regionales como Asunción, Florianópolis, Río de Janeiro, San Pablo, Lima, Santiago de Chile y Santa Cruz de la Sierra, aunque en todos los casos las programaciones pueden sufrir variantes por cuestiones operacionales.

Fuente: Ámbito