Un insólito episodio se vivió el pasado fin de semana en Santa Fe, luego de que un cura que se encontraba llevando a cabo una misa clandesitna decidiera echar a los gritos y con una cruz gigante en la mano a los policías que habían ido a desalojar el lugar.

El hecho tuvo lugar en la localidad de Amenabar, el pasado sábado en la capilla de Nuestra Señora de Lourdes. En base a los reportes el centro religioso rechazó las nuevas restricciones y decidió convocar a los feligreses para una misa.

Ante la denuncia de los vecinos, que veían a una gran cantidad de gente llegar al lugar, la policía se hizo presente, pero al ver amenazada su celebración, el cura decidió echarlos. 

“En el nombre de Cristo, fuera de la casa de Dios”, gritaba Andrés Quiroga mientras obligaba a los oficiales a retroceder.

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"Para que yo no realice la misa el fin de semana que viene, me van a tener que matar. Así como ustedes se deben a las autoridades, yo me debo a la palabra de Dios", explicó después a las autoridades allí presentes.

Pese a la resistencia la policía pudo suspender la misa, y tras el hecho salió a la luz que el cura ya había tenido diferentes episodios de violencia verbal similares en anteriores oportunidades.