COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR) - Comenzó conduciendo una ambulancia, cuando tuvo la oportunidad hizo el curso de auxiliar de enfermería y este miércoles se recibió de licenciado en la disciplina.

Oscar Gimenez tiene 42 años y es uno de los 12 estudiantes que se graduó como licenciado en Enfermería en la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco. Una historia de perseverancia, esfuerzo, pero sobre todo amor.

La historia de Oscar y Jimena, dos de los 12 licenciados en Enfermería recibidos en Comodoro en plena pandemia

Oscar comenzó a estudiar la carrera hace 5 años cuando falleció su esposa. “Fue una manera de comenzar a ocupar la cabeza en algo. Decidí estudiar enfermería porque es una profesión que aprendí a quererla y me formó casi como persona; porque empecé desde muy chico y marcó todos los progresos que tuve en lo laboral”, contó a ADNSUR. 

Muchos años antes, él ya había comenzado a trabajar en salud. Tenía 21 años cuando su madre le dijo ‘estudias o trabajas’. Él eligió la segunda opción. Así comenzó a trabajar como chofer de ambulancia en el nosocomio y un año después cuando salió la posibilidad de hacer un curso de auxiliar de Enfermería optó por volver a agarrar los libros, trabajando y estudiando a la vez, tal como volvió hacer hace cinco años atrás.

Desde 2003 Oscar trabaja en la Secretaría de Salud de la Municipalidad y actualmente está a cargo del Centro de Salud Marcelino Reyes, ubicado en la avenida Del Libertador del barrio General Mosconi, aquel lugar al que al otro día de recibirse fue a laburar como todos los días. Es que la vida de estudiante - trabajador no da pausa para festejos, mucho menos en tiempos de pandemia.

Estudiar tampoco es lo mismo en estos últimos meses. Por la situación que vive el país, Oscar junto a sus compañeras tuvo que rendir su tesis en forma virtual a través de la plataforma Jitsi Meet.

La casa de su hermana, donde hay mejor conexión que en la suya, fue su aula, el lugar donde rindió el último examen. “Previo a rendir nos hicieron una prueba de conectividad y me fui a la casa de mi hermana porque ella vive en la otra esquina pero tiene mejor señal; tenemos diferentes servicios. Fue bastante difícil rendir, diferente a lo que uno está acostumbrado, pero estaba muy contento. Cuando lográs el objetivo querés compartirlo con tus seres queridos y una parte no estaba, pero al otro lado de la puerta estaba mi hermana, mis hermanos y mis sobrinos. Al momento de terminar donde tenés toda esta adrenalina, salir y no poder abrazar a nadie fue bastante raro. Como un grito contenido pero muy contento de poder lograr el objetivo”, sentenció con orgullo. 

La historia de Oscar y Jimena, dos de los 12 licenciados en Enfermería recibidos en Comodoro en plena pandemia

UN ESFUERZO CONJUNTO

La licenciada en Enfermería Gloria Herrera, su ayudante Silvina Rosales y la magister Lidia Blanco, decana de la Facultad de Ciencias Naturales, estuvieron a cargo de la mesa donde los alumnos defendieron la tesis. 

Herrera en diálogo con ADNSUR no ocultó su satisfacción por ese momento que se pudo llevar a cabo gracias al trabajo que realizan los docentes con los claustros para apelar a la virtualidad, lo que fue aprobado mediante resolución del Consejo Superior.  

“Fue un momento muy esperado por todos, fue un gran logro. Estos estudiantes habían terminado su cursada en 2019 y entregado sus trabajos finales en marzo de este año pero apareció el tema de la pandemia, la cuarentena, y se tuvo que ir posponiendo su presentación. No fue una tarea sencilla, hubo que realizar pruebas, como establece el protocolo”, explicó a este sitio. 

Herrera valora el esfuerzo de los estudiantes, principalmente porque ya están insertos en el sistema de salud y en estos momentos están abocados a la pandemia. 

Además de Oscar también se graduaron Gabriela Azua Sudan, Fabiana Jurado, Mirta Lazarte, Mariana Mamani, Lorena Palomo, Timotea Santos, Paz Santana, Deolinda Scarafia, Veronica Triviño, Andréa Vargas y Jimena Lopéz, la segunda protagonista de esta historia.

La historia de Oscar y Jimena, dos de los 12 licenciados en Enfermería recibidos en Comodoro en plena pandemia

POR AMOR A SU HIJOS

Al igual que Oscar, Jimena (43) también estudió hace muchos años para auxiliar de Enfermería, pero en su caso no ejerció. Decidió priorizar la familia luego de una mala experiencia que tuvo en su segundo día de trabajo, cuando la camioneta escolar dejó a su hijo en una escuela y el pequeño se perdió.

Años más tarde otra vez la disciplina volvió a tocar su puerta, esta vez por una hija que padecía una enfermedad; ese fue el motorcito para agarrar los libros e intentarlo. “Estudie de grande y me costó el doble. Tengo compañeras que se recibieron a los 20 años pero para mi era diferente: no tenía tiempo de quedarme en la Uni, de hacer grupos, tenía que escuchar la clase y volver corriendo, pero siempre está el apoyo de algún compañero y la familia y decidí estudiar”, contó.

Y admitió: “la realidad es que no fue vocación, después vino eso, fueron cuestiones de salud vinculada a una de mis hijas que tenía bronquitis obstructiva y tenía que cuidarla, entonces tenía que aprender muchas cosas porque tenía que atenderla en la casa. Después se recuperó y después vino la vocación”, admite esta mujer que además es maestra del evangelio en la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. 

Como dice Jimena, estudiar de grande es todo un desafío, por eso recomienda hacerlo en el momento justo, cuando se termina la secundaria y no hay tantas responsabilidades

Por esa razón, valora aún más lo que significa graduarse, luego de haber tenido que rendir online y con diferentes obstáculos, ya que aún recuerda una vez que producto de los reclamos salariales, tuvo que presentar un trabajo en una iglesia. Mientras que otros compañeros lo hicieron en un patio de comidas.  

“Esto de la virtualidad es una cosa muy nueva, para nosotros que estamos acostumbrados al lápiz y el papel es un shock. Tuve que aprender a manejar las herramientas tecnológicas. Realmente estaba muy nerviosa los días previos. Le decía a la profesora y me decía que me quede tranquila, que iba a salir bien. Los días previos hicimos una prueba, teníamos que poder estar conectados por más de 15 minutos y sabíamos que si se cortaba se terminaba el examen. Pero estamos muy agradecidos al proyecto que iniciaron en la universidad para que podamos recibirnos”, valoró.

Así como Jimena y Oscar valoran la educación pública, pese a las dificultades, también lo hace Herrera, quien asegura que “seguir sosteniendo la educación no es sencillo desde la virtualidad”.

“Los problemas de conexión son muchos, pero son situaciones que los docentes venimos sobrellevando en este mundo de trabajo desde hace bastante. Pero se trata de eso, defender la educación pública, gratuita y laica”, sentenció la docente.