COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR) - Cada época escolar estuvo marcada por una "moda" impuesta por los jóvenes para tratar de evitar el dictado de alguna clase. Quienes tengan edad suficiente podrán recordar las numerosas (y falsas) amenazas de bomba en los colegios en los 90´s -que obligaban al desalojo de la institución y a la pérdida de horas cátedra- por ejemplo, o las siempre vigentes "rateadas". Pero en estos tiempos de encierro en el hogar, no hay muchos lugares donde poder escaparse. De todas maneras, la creatividad -a la orden del día- propuso una estrategia: si no puedo salir de las clases virtuales, hagamos que otros entren.

Varios establecimientos educativos de Comodoro y de otros puntos del país sufrieron la intrusión de extraños a las clases virtuales que dictaban para sus estudiantes.

Más allá de la plataforma utilizada, todas brindan un resquicio por donde meterse sin ser detectado. Y no se trata de un hackeo complejo: son los mismos estudiantes los que les brindan a los infiltrados las claves para acceder a las clases, con el único fin de generar una distracción y provocar el cierre de la misma.

Hace un par de semanas, el equipo directivo de la Escuela Técnica Nº760 (Ex-ENET Nº2) debió idear un proceso para autorizar a cada alumno de manera individual al Google Classroom, ya que muchos habían ingresado con alias o sobrenombres (en lugar de su nombre completo) y se les complicaba diferenciarlos de los usuarios que -siendo ajenos al establecimiento- se habían registrado en las clases solo para boicotearlas.

Este lunes, un establecimiento privado debió suspender una videollamada en Zoom luego de detectar que dos usuarios no eran parte del alumnado. Según indicaron en un comunicado, las clases restantes durante la jornada fueron suspendidas "como medida de precaución", hasta que se reforzaran las medidas de seguridad que permitieran resguardar la privacidad.

Si bien es sabido que Zoom es fácil de hackear, también es muy sencillo que cualquiera pueda ingresar teniendo las claves para hacerlo, información que los docentes brindan a los alumnos para que ellos puedan ingresar, y que -en la mayoría de los casos-, son los estudiantes quienes se las facilitan a terceros para que también ingresen.

Justamente, esta mecánica se convirtió en las últimas semanas en el tema central de muchos youtubers, que luego publican sus incursiones dentro de distintas clases a las que acceden gracias a alguno de los alumnos.

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