COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR) - En la esquina de la Escuela Nº1 desde hace algunos días, Pablo se instala después de las 14:30hs con su chulengo móvil a vender tortillas. "La verdad que no me puedo quejar, la gente para, es muy solidaria, se dan cuenta que uno hace esto porque ya no puede más", cuenta a ADNSUR.

"Vengo de unos meses complicados con mi trabajo, desde que arrancó la cuarentena no puedo pasar a Santa Cruz", relata, mencionando que trabajaba en gastronomía para una empresa minera.

Enfrentar la crisis: Pablo vende tortillas que cocina en un chulengo que arrastra con su bicicleta

Pablo está casado, tiene tres hijos y un grupo de amigos que le dió una mano y lo ayudó para que los hierros de uno y el tambor de chapa de otro se conviertan en la herramienta con la que diariamente intenta ganarse unos pesos.

"Se me ocurrió esto, hace 15 años que trabajo en gastronomía y con la ayuda de unos amigos me hice un chulengo móvil que engancho en la bicicleta y me llevo pedaleando", señala. "Estoy tatando de salir adelante sin molestar a nadie", agrega.

Menciona que "el sueldo no me alcanza y se me pocurrió salir a hacer esto, y mal no me está yendo. No me puedo quejar, la gente es amable, es solidaria, porque se da cuenta que hacemos esto porque no podemos más. Pasan muchos y tocan bocina, y te dan aliento"

Con lo que gana de la venta de tortillas, "compro la comida para la noche, y si se puede ir juntando un manguito para el alquier, los servicios", indica.