En un nuevo estudio publicado en la revista ' Archaeological and Anthropological Sciences', los autores informaron la existencia de cientos de miles de huesos que pertenecen al menos a 14 tipos diferentes de animales, como ganado, caballos, camellos, roedores y otras especies.

Además, algunos de esos restos óseos también serían humanos, por lo que futuros estudios podrían brindar más detalles sobre la zona y sus antiguos habitantes.

"Este tubo de lava está repleto de cientos de miles de restos de animales bellamente conservados", escribió a través de sus redes sociales el zooarqueólogo Mathew Stewart, del Instituto Max Planck de Ecología Química en Alemania.

Según los investigadores, este enorme osario posiblemente fue creado por especímenes de hiena rayada (Hyaena hyaena), cuyos propios restos también se encontraron en la cueva, junto con sus excrementos fosilizados. "Estos bichos son ávidos recolectores de huesos, que transportan a las guaridas para ser consumidos en el momento, alimentar a las crías o almacenarlos para después", explica Stewart.

Además, señala que todos estos huesos se han ido acumulando durante los últimos 7.000 años, "lo que demuestra las excelentes condiciones para la preservación del hueso dentro del tubo de lava".