COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR) - Clínicas y sanatorios del interior del país han comenzado a expresar su preocupación por la fuerte restricción de prestaciones que mantienen empresas de medicina prepaga y otras prestadoras intermedias, ya que al extender las prevenciones aplicables al impacto de la cuarentena en Capital Federal y provincia de Buenos Aires, se genera un efecto distorsivo en ciudades que, como el caso de Comodoro Rivadavia, no están afectadas por una circulación comunitaria del virus.

La situación fue expuesta en la ciudad por el Dr. Juan Gabriel Seleme, titular de Clínica del Valle, quien expresó que el problema ha sido evaluado con otras grandes instituciones del sector sanitario en el país, como el sanatorio Allende, de Córdoba y el sanatorio Parque, de Rosario, entre otros.

“Lo que estamos planteando es la falta de acompañamiento de los financiadores de la salud, hacia las clínicas y sanatorios”, explicó en diálogo con Actualidad 2.0. En ese marco, explicó que el trabajo del sector ha disminuido drásticamente en los meses de abril, mayo y junio, a partir de la aplicación del mismo estatus sanitario que rige para Capital y Gran Buenos Aires.

“Al no existir el mismo foco (de infección) importante que en estas ciudades, lo que ha pasado en el interior del país es que la abrupta disminución del trabajo nos ha condicionado en la relación entre el pago y los costos que estamos teniendo, sobre todo para afrontar lo que viene frente a nuestras obligaciones”, detalló.

Restricciones a prácticas no vinculadas al Covid 19

Como ejemplo de lo anterior, Seleme detalló que determinadas prestaciones o prácticas hoy no son autorizadas por los financiadores, debido a las restricciones sanitarias existentes por el COVID 19. Y si bien esas condiciones son atendibles y aplicables en ciudades con presencia del virus, no se justifican en ciudades como Comodoro Rivadavia, “donde nosotros no tenemos circulación comunitaria del virus y además podemos realizar la práctica garantizando todos los estándares de seguridad sanitaria, pero aún así las prestatarias están negando la autorización”.

La autorización puede ser denegada para una cirugía, una prótesis o cualquier otra prestación no vinculada al coronavirus, debido a que se extrapola la situación de ciudades muy afectadas por la pandemia, con las de otros centros urbanos en mejores condiciones sanitarias.

“Lo que estamos planteando es que nos  acompañen para que pasemos juntos esta situación, que nos afecta a notros y también a quien les paga la cuota, que es la gente”, expresó el doctor Seleme. En ese plano, indicó que en la ciudad incluso las oficinas de muchas de las empresas del sector están con sus oficinas cerradas y más allá de la atención remota o mediante aplicaciones, se requiere la presencia de representantes para discutir el problema y encontrar alternativas.

Para el ejecutivo médico, la situación no se ha evaluado adecuadamente. “Creo que la gente entiende que no es el mejor momento para dejar de pagar su cuota de prestación de salud, tanto el empleado que recibe el aporte del empleador a la obra social, como el autónomo que paga mensualmente su cuota. Los recursos siguen estando”, indicó.

Consultado si en su carácter de prestador recibe los reclamos de la gente que no recibe la autorización de su prestadora para una determinada práctica, respondió: “Sí, pero no somos nosotros quienes debemos dar respuesta a la no autorización de una cirugía, prótesis o procedimiento. No estamos viendo un acompañamiento y la verdad es que nosotros nos hemos preparado para esta situación en los últimos dos meses, de una forma inusual, con un aumento de costos que no lo teníamos estimado y con una disminución del caudal de trabajo que es abrumadora”.

Prepagas y obras sociales

Ante la pregunta de si el problema se da por igual entre obras sociales sindicales y empresas de medicina prepaga, respondió: “Diría que en (las obras sociales) no es tanto. Las empresas de medicina prepaga han cerrado directamente sus puertas, mientras que en el otro caso puede haber alguien que pueda contestar una llamada. También es cierto que a través del fondo de Distribución Solidaria las obras sociales les ha ingresado un dinero que no lo tenían pensado, o que les había disminuido por la pérdida de aportes correspondientes. El Estado también tuvo una valoración hacia las obras sociales y la verdad es que tampoco estamos viendo ese acercamiento de las obras sociales gremiales, pero aun más de las empresas de medicina prepaga”.

Indicó que por el momento seguirán intentando visibilizar el problema y que la gente esté el tanto de la situación, “porque en definitiva un financiador no es más que el paso intermedio entre la gente que pone su dinero y nosotros que prestamos la atención de salud”. Finalmente, aclaró que los sanatorios no cerrarán sus puertas para la atención al público, más allá del problema planteado:

“Los sanatorios tienen las puertas abiertas, independientemente del financiador. No es momento de generar ninguna acción de pánico colectivo ni de intranquilidad, sólo queremos informar que esto es una situación entre privados y la gente debe saber que vamos a seguir acompañándola, como lo hacemos desde Clínica del Valle desde hace muchos años”, concluyó.