Un joven de 22 años emocionó a las redes sociales en las últimas horas, luego de que trascendieran imágenes suyas pidiendo trabajo con un cartel en la ruta petrolera, más precisamente a la altura de Añelo, Neuquén.

Se trata de Néstor Antonio España, de 22 años, quien se quedó sin trabajo semanas antes de que comience la pandemia, y si bien invirtió sus ahorros en un comercio de compra y venta de celulares, “la cuarentena y la crisis económica desactivó todo”.

“Busco trabajo, no pido limosnas. Soy estudiante de comercio exterior... no me quiero ir a otro país a lavar platos”, rezaba el cartel con el que desde las 6 de la mañana estuvo parado pidiendo por un empleo.

En diálogo con LM Neuquén, el joven explicó que “recién este año comenzó a reactivarse todo y aquel proyecto quedó medio trunco porque necesitábamos más dinero para hacerlo arrancar y no había. Entonces, me postulé a muchas propuestas y ofertas laborales, y me hicieron varias entrevistas”.

Según detalló, una oferta laboral le produjo mucha ilusión por tratarse de un tema que le gustaba, el comercio exterior.

"Me hicieron cinco entrevistas. La segunda fue en portugués y la cuarta en inglés. La última había sido el viernes”, recordó. Sin embargo, “por la situación del país” le comunicaron que no avanzarían con su contratación.

“Me dolió mucho porque me habían dicho que era el perfil y que solo tenían que confirmar desde Recursos Humanos”, afirmó en diálogo con el medio.

Sin embargo, decidió no quedarse en el enojo y se puso manos a la obra para conseguir un trabajo a través del cartel que lo hizo viral.

“Hablé con mi familia intentando buscar una vuelta porque hace mucho venía buscando un trabajo y todas fueron pálidas. Y ahí surgió la idea de salir a pedir trabajo con un cartel. Desde la sinceridad, obvio (...) Me desperté a las cuatro de la mañana, me puse zapatos, chomba y jean y salí en la moto. Tardé cómo dos horas, pero llegué a Añelo. Me tomé un café en la estación y 6:30 ya estaba con el cartel”, contó.

Si bien aseguró que inicialmente la situación le produjo verguenza, luego se convenció de que "vergüenza es robar. Esto es digno y no me tiene que dar cosa salir a pedir trabajo”.

“Algunos decidieron mirar para otro lado, pero por suerte fueron los menos. Muchos se pararon para felicitarme lo que estaba haciendo, otros para darme algo de comida, y otro puñado, se bajó me dio sus datos y me pidió que les mande mi currículum que veían lo que podían hacer”, cerró quien hasta hoy se encuentra a la espera de una oferta laboral que le permita mejorar su situación.

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