COMODORO RIVADAVIA - Quizás tu barrio es nuevo o vivís cerca del cerro, y tenés la dicha de cruzarte liebres de madrugada, empezás a cocinar a la nochecita, al son de las lechuzas, o cuando te encontrás un alacrán en tu casa, lo hacés entrar en un frasco para cruzarte al campito y soltarlo allá, porque sabés que su vida vale, y que además tiene una función que también te favorece: te mantienen a salvo de las viudas negras. Un día, vienen las máquinas y empiezan con los movimientos de suelo en uno de los terrenos que hacía meses estaba deshabitado, al lado de tu casa, y lo primero que pensás es: Pucha… Ahí se juntaban las liebres.

Pero la tierra tiene dueño, y llegó su momento de construir hogar, de dar trabajo, de generar la misma oportunidad que por ahí tuviste vos, que quizás sos propietario.

 

 

La densidad poblacional aumenta, y la necesidad de crear espacios para vivir es ineludible. La diferencia está en hacerlo de la forma más responsable y sustentable que sea posible. Y así lo hace Refugio de Lobos. Respaldado por un expediente que fue actualizándose a lo largo de casi 10 años, basado en estudios interdisciplinarios y propuestas innovadoras.

Reconstitución ambiental

Luego de más de 30 años de proyección, voluntad de emprender aportando a la mejora de la calidad de vida de la comunidad, y compromiso por cumplimentar como es debido los requisitos necesarios para un desarrollo de esta magnitud, comenzaron los trabajos de reconstitución de suelo en el predio.

Un predio erosionado por el mal uso. Repleto de basura, de vidrio y plásticos, de pañales sucios. De elementos contaminantes que atentan contra la fauna marina y terrestre, que intoxican la tierra y ponen en riesgo a las personas que van a disfrutar de la playa. Un predio que se encuentra fuera de la zona de amortiguación del Area Natural Protegida Punta Marqués (a 2,5 km.) que, a su vez, pudo emplazarse a partir de que Refugio de Lobos donó la tierra, porque sostiene un compromiso con la preservación del medio ambiente desde sus orígenes.

 

 

La prioridad del equipo de trabajo que está hoy en el lugar es la mejora del camino público de acceso a la playa, que es pública y se mantendrá pública siempre. Y no sólo se mejora el acceso, se va a sanear la playa, preservándola para las generaciones futuras. Si no se interviene hoy, la playa desaparece. Porque, a partir de mal uso y de la proliferación de basurales, la erosión es irreversible, a menos que se invierta en la reconstitución de la duna. Eso es lo que hace Refugio de Lobos, destinando un 60% de la inversión del desarrollo en restitución ambiental.

La tierra pertenece a Refugio de Lobos desde hace décadas, y el sueño de la familia propietaria es convertirla en un barrio en el que vivir de otra manera, integrando espacios públicos y privados, poniendo en valor la belleza del entorno, alterándolo lo menos posible.

"En Refugio de Lobos estamos convencidos de que el cambio está en la acción. En hacer, de la mejor manera posible. En innovar, integrar tecnología que preserve los recursos naturales, en separar residuos, convertir los orgánicos en energía, vivir integrados, respetando el entorno, respetándonos entre nosotros aunque pensemos diferente, porque nos convocan los mismos problemas y lo que proponemos son soluciones distintas".