COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR)-  La tercera partida en importancia del presupuesto provincial 2020, luego del primer lugar correspondiente al pago de salarios y el segundo vinculado a “transferencias” hacia municipios y otros organismos, no es obras públicas ni tampoco infraestructura educativa: en el podio del gasto provincial se encuentra el ítem “servicios de deuda”, por 13.954,6 millones de pesos, por lo que uno de los primeros desafíos del año a punto de iniciarse se vincula con la renegociación de esos vencimientos a fin de oxigenar las cuentas públicas.

No es un desafío sencillo, pero los negociadores provinciales confían en llegar a un acuerdo con los tenedores de bonos que ha colocado el gobierno de Chubut desde 2016 en adelante, por un total de 700 millones de dólares, cuyos vencimientos impactarán fuertemente entre al año próximo y 2026.

“Contamos con el respaldo de regalías petroleras y eso es algo muy importante”, confió esta columna uno de los funcionarios que conocen los detalles de la negociación, que ya comenzó. “Ni siquiera el Estado Nacional tiene el respaldo que tenemos nosotros en la provincia, por lo que desde ese punto de vista tenemos una situación más ventajosa”, añade, en relación a la carrera paralela que a su vez ha iniciado el ministro de Economía de la Nación, Martín Guzmán, para reprogramar vencimientos frente al FMI.

La deuda se lleva casi 4 veces más fondos que las obras públicas

La deuda provincial demandará pagos por 13.954,6 millones de pesos para el año próximo, salvo que se logre reprogramar vencimientos de una gran parte de ese monto: según las proyecciones del Ministerio de Economía, hay vencimientos por más de 125 millones de dólares, es decir casi 8.000 millones de pesos, siempre y cuando el dólar no se eleve de los 63 pesos que sigue mostrando la cotización oficial. El resto se vincula a deuda interna, tomada todos los meses a través de letras del tesoro, para seguir pagando salarios.

En relación al tipo de cambio, cabe una pregunta, que no pudo ser despejada para este informe: la transferencia de dólares al exterior para afrontar estos vencimientos, ¿demandará afrontar el impuesto del 30% adicional por la compra de moneda norteamericana, elevando entonces la deuda externa en igual porcentaje? Si es así, esos vencimientos aumentan automáticamente en algo más de 2.000 millones de pesos adicionales.

Para tener una magnitud de los vencimientos, lo que se debe reservar para el pago de deuda es equivalente a casi 4 veces el escueto monto asignado para obra pública, con 3.515,5 millones de pesos, de los cuales sólo un 23% corresponde a la zona sur de la provincia. En ese caso, la deuda representa 17 veces la inversión en obras para el sur provincial.

Paradójicamente, esa proporción castiga inversamente a la magnitud de los recursos que salen de aquí para, precisamente, pagar la deuda.  

Un dato más cruel es el que resulta de comparar con los fondos destinados a funcionamiento en las áreas de Educación, con sólo 1.756,1 millones de pesos: este monto, a su vez, crece sólo un 20,5% respecto de lo asignado durante el año en curso, con 1.456,2 millones de pesos.

De allí la importancia de renegociar los vencimientos y obtener un mayor plazo para el pago: si al menos se logra un lapso de 2 años, estos fondos podrían redistribuirse para obras y mantenimiento de edificios escolares, considerando los arreglos de sistemas de calefacción y construcción de nuevas aulas que será necesario sumar para evitar que se pierdan días de clases como en la primera mitad de este año, incluso antes del grave conflicto salarial docente.

 

Foto: Jp Valery - UnsplashFoto: Jp Valery - Unsplash
Foto: Jp Valery - Unsplash

 

¿En qué se gastó?

La mayor parte de los vencimientos que quedan por delante corresponden a los bonos Bocade y Bopro, colocados al inicio del tercer mandato del gobernador Das Neves, mientras que el fideicomiso de 2010 terminará de cancelarse en 2020. También queda un remanente para finalizar el Bodic 2, de la gestión Buzzi.

Parte de la renegociación que el gobierno de Arcioni aspira a concluir con éxito debería incluir un ítem elemental: una auditoría formal para determinar con precisión en qué se gastó cada centavo de dólar ingresado a la provincia, a fin de que la ciudadanía pueda conocer por qué hoy está sometida a sobrellevar el ajuste inevitable de una economía asfixiada por una deuda irracional.

Ya se ha dicho hasta el cansancio, desde este espacio, que las obras que supuestamente serían construidas con esta deuda externa son poco menos (y en algunos casos, ni siquiera eso) que cartón pintado.

Si la sociedad chubutense debe resignarse ante una alta probabilidad de que los conflictos no se resuelvan en el corto plazo, al menos debería conocer las causas que lo originan.

No parece mucho pedir, como deseo de un año que sería para el olvido, si no fuera por la urgente necesidad de conocer la historia, para no vivir condenados a repetirla.