Tras el párate de la competencia a mediados del mes de marzo, el jugador de 25 años -con pasos por CAI, Pacifico de Neuquén y Cipolletti- relató las condiciones que tuvo que vivir durante la cuarentena, donde hasta tuvo que vender los muebles que le habían quedado en Neuquén.

"Afectó mucho la pandemia. No tenía otro ingreso que no sea el del fútbol y me mató. Gracias a Dios la estoy peleando, con un amigo, Carlos Romero, que me está dando una mano terrible. Soy su ayudante y estoy contento. Y la familia de Micaela, mi señora, siempre nos apoya, vivimos en su casa con nuestra hijita y no nos piden nada”, confesó en diálogo con LM Neuquén. TERMINÁ DE LEER ESTA NOTA HACIENDO CLICK ACÁ

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