Soledad Vargas, una mujer de 39 años murió dos días después de someterse a una lipoaspiración. Su familia denuncia mala praxis y abandono de persona. Vargas se descompensó en su casa, tuvo un ACV y un tromboembolismo pulmonar que terminaron con su vida.

La familia de la mujer denunció al cirujano que la atendió en el barrio porteño de Congreso. La mujer no quedó internada sino que el mismo día de la intervención fue dada de alta con los drenajes y la indicación de tomar analgésicos. Tras su descompostura, el médico no respondió ni permitió que vuelva al consultorio.

Héctor Vargas, padre de Soledad, dijo a C5N: “Ella tuvo un intervención estética y entró a la clínica a las 10:30, a las 2 de la tarde entró al quirófano y salió a las 17, y a las 20 se fue a la casa con muchos dolores. Mi esposa se quedó a cuidarla, el miércoles comenzó a sentirse mal y el jueves a la noche se descompensó”.

Cuando llamaron al Same no quisieron atenderla, aseguran, porque dijeron que debía responder el médico que la operó. Tras una odisea lograron que vaya al domicilio una ambulancia de UPA, pero por falta de recursos no pudieron asistirla. Finalmente su hermana la llevó en auto hasta el Hospital Penna “donde no la atendieron durante 4 horas”, denunció el padre.

Soledad fue trasladada después al Hospital Ramos Mejía donde se descompensó y tuvo un paro cardíaco. Allí supieron que había sufrido un ACV en la casa. “Pasamos toda la noche y los médicos nos iban diciendo cómo estaba, hasta que en un momento salió una enfermera y nos dijo que pasemos a despedirnos”, dijo el hombre.

“El médico cirujano hizo abandono de persona. Las ambulancias que no la quisieron llevar y en el Hospital Penna, donde no la atendieron, también”, denunció Vargas.