Fabián Casuccio tiene 55 años y junto a su esposa viajó a visitar a uno de sus hijos a mitad de junio a Costa Rica. Desde el comienzo de pandemia que no se veían por el contexto sin viajes. En los últimas días, una notificación que recibió de su empleador cambió rotundamente su ánimo, tiene 72 horas para presentarse en la empresa o puede ser despedido.

A Casuccio le otorgaron el martes por la mañana un plazo de 72 horas para regresar al país y presentarse en la compañía de la que es parte desde hace 25 años. “Teníamos que regresar el 13 de julio, pero aparecieron las restricciones a los vuelos y nos pasamos a ser varados. La empresa me fue obligando a tomar vacaciones pendientes para cubrir dicha situación”, le contó a Todo Noticias.

Tiene tiempo hasta el viernes para volver a su trabajo o lo despiden: está varado hace dos meses en Costa Rica

Con la extensión, obtuvo un mes más de gracia. “Me relajé porque pensé que en el transcurso de esos 30 días iba a poder volver. Pero después del segundo mes seguía sin confirmación de vuelo y la cosa empezó a cambiar. A partir del 18 de agosto empezaron a computarme las jornadas como ‘ausente con aviso’”, reveló Casuccio.

Ante la imposibilidad de contar con una respuesta concreta por parte de la aerolínea con la que voló a la ida y con la que debía retornar a Buenos Aires, decidió comprar un nuevo ticket aéreo para el 5 de septiembre. “Busqué la alternativa más económica porque volar directo oscilaba entre $600.000 y $1.500.000. Terminé comprando uno que iba de San José de Costa Rica a Panamá. De allí a Santiago de Chile y luego a Aeroparque. Me costó US$1.000″, indicó.

“El jueves 2 de septiembre recibí un mail en el que me notificaban que el vuelo estaba cancelado. Yo siempre estuve a disposición para trabajar de manera remota, pero la empresa me dijo que no. Fue razonable el planteo que me hicieron, porque no está legislado el home office desde el exterior y también está el tema de las ART. Lo entendí”, relató Casuccio.

Y explicó,“Revelé lo que estaba sucediendo y ayer por la mañana me enviaron un correo electrónico desde la compañía, entregándome un plazo de 72 horas para presentarme. Me indicaron que habían enviado una carta documento a mi domicilio. ¿Quién la va a recibir si estamos acá? Allí detallaron que si no lo hacía, me considerara despedido con justificación”.

“Mi bronca pasa por todo el esfuerzo de venir a visitar a mi hijo, con todo lo que eso implica. La decisión del Gobierno es en algún punto acertada, pero por otro lado está tirada de los pelos, porque se trata de un cierre indiscriminado sin prever nada”, agregó quien además es abuelo de dos nietas por parte de Giuliana, su otra hija.

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“Yo considero que ya es un hecho que me voy a quedar sin trabajo, porque manifestaron que la condición de varado era culpa mía por no tener en cuenta la situación sanitaria del país. Yo tampoco evalué los riesgos cuando fui a trabajar en plena pandemia para una compañía con 300 mil personas que iban y venían en el aeropuerto. De lunes a lunes yendo a Ezeiza para que la empresa pudiera seguir operando. Toda esa circunstancia me da indignación y bronca”, expresó.

Casuccio remarcó que trabajó “de lunes a lunes para acumular feriados compensatorios y francos” con el objetivo de visitar a su hijo. “En una primera instancia fue un tema de disfrute. Quedé varado como tantos, no me pareció tan dramático, supuse que en algún momento iba a volver. Hasta que empezó este tema de descontarme los días, la obligación de tomarme otros tantos. Hoy la situación es diferente: hace 15 días que no sé qué va a pasar y tampoco puedo resolverlo”, concluyó.