Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC por sus siglas en inglés), indican que cada año se diagnostican y se tratan cerca de 476 mil casos de la enfermedad de Lyme tan sólo dentro del país, aunque se trata de estimaciones porque los casos no siempre se diagnostican.

“Hay Lyme en la Argentina y la evidencia es abrumadora. Se trata de una enfermedad extremadamente grave, causada por la picadura de una garrapata que transmite una bacteria, la Borrelia burgdorferi”, dijo Melchor Rodrigo, neurólogo nacido en Estados Unidos y radicado en la Argentina que se dedicó a investigar esta enfermedad. 

La enfermedad de Lyme es provocada por la mordedura de una garrapata infectada de Lyme. Es más conocida por uno de sus principales síntomas que es una erupción en forma de ojo de buey que aparece después de la mordedura.

Los primeros síntomas de la enfermedad pueden presentarse de manera muy similar a la gripe: fatiga, fiebre, dolor de cabeza y dolor muscular y articular. Esto puede confundir y causar retraso en el tratamiento. La enfermedad de Lyme afecta nuestra salud tanto a nivel físico como emocional. Las personas que padecen esta afección tienen mayor riesgo de suicidarse.

 En nuestro país hay casos de Norte a Sur, autóctonos, la mayoría de los cuales debieron diagnosticarse afuera por la inentendible negación por parte de la comunidad médica en cuanto a la existencia de la enfermedad.  “La bacteria pasa del intestino de la garrapata a sus glándulas salivales. Así es como tras la picadura, la bacteria penetra la piel y llega a la sangre. Es, junto a la sífilis y la esclerosis múltiple, considerada como ‘una gran imitadora’, debido a la numerosa cantidad de enfermedades que puede simular”, asegura Rodrigo a TN.

Preocupación por casos de Lyme, la enfermedad transmitida por garrapatas

Si la infección de Lyme no se trata, podrían aparecer nuevos signos y síntomas en las semanas o meses siguientes:

🔹Eritema migratorio. La erupción puede aparecer en otras zonas del cuerpo.

🔹Dolor en las articulaciones. Es especialmente probable que los episodios de dolor articular intenso e hinchazón te afecten las rodillas, pero el dolor puede cambiar de una articulación a la otra.

🔹Problemas neurológicos. Semanas, meses o incluso años después de la infección, podrías tener inflamación de las membranas que rodean el cerebro (meningitis), parálisis temporal de un lado del rostro (parálisis de Bell), entumecimiento o debilidad en las extremidades y movimiento muscular afectado.

La única forma de prevenirla es con un repelente muy conocido que contiene DEET (N,N-diethyl-toluamide) y ropa que cubra bien la piel. “Y aún más importante, pensar en ella para un diagnóstico precoz, que hace toda la diferencia”, insiste Melchor Rodrigo.