Dicho de otro modo: el poder adquisitivo de cada chubutense retrocedió un 19 por ciento, por encima de la caída promedio en el país. Las causas se desprenden a partir de la menor actividad económica provocada por la pandemia. El “vaso medio lleno” resulta polémico: la provincia sigue contándose entre las que registran ingresos por habitante más altos de la Argentina, aunque ese dato requiere varias explicaciones y atenuantes.

Un informe de la consultora FMyA Economía y Finanzas, que dirige el economista Fernando Marull, elaboró el ranking de caída de PBI per cápita por provincia, al analizar la evolución de distintas variables durante el año de pandemia: ingresos provinciales, despachos de cemento, recaudación de IVA, salarios, etc, que se condensa en el denominado Indicador de Actividad Provincial.

Tomando en cuenta ese indicador, la consultora realiza periódicamente un ordenamiento para analizar la actividad de las provincias, en el que surge que las de mayor caída son Chubut y Neuquén, con mermas del 13 y 11 por ciento, respectivamente, en su Producto Bruto Geográfico.

Luego, al analizar ese producto sobre el número de habitantes surge que la caída se eleva al 19 y 17 por ciento, para Chubut y Neuquén: “Es similar al poder adquisitivo del ingreso o ‘del salario’, por decirlo de alguna manera -graficó Marrull, consultado para este informe exclusivo de ADNSUR- y en ese orden Chubut es el que más cae. Digamos: si una persona compraba 100 pesos de algo en 2019, hoy gasta 81 pesos, porque perdió un 19 por ciento. Esto supera al promedio del país, que entre todas las provincias tuvieron una caída del 13 por ciento”.

Entre las causas que pueden explicar estas reducciones, el economista mencionó la menor actividad petrolera que se comprobó durante el año pasado, por efecto de la pandemia. En el caso de Neuquén, incluso, recordó que esa provincia tuvo un fuerte crecimiento entre 2015 y 2019, por la actividad en Vaca Muerta, por lo que esa retracción se sintió especialmente durante el año pasado, con los resultados observados en el primer trimestre de este año.

Santa Cruz tuvo una caída del 11,4 por ciento, por debajo del promedio nacional, pese a que también depende fuerte de la actividad petrolera.

La tercera provincia en caída es Buenos Aires, con un 15 por ciento, mientras que la ciudad de Buenos Aires perdió un 14 por ciento, mientras que la Ciudad de Buenos Aires retrocedió un 14 por ciento.

Pierden menos las provincias con mayor empleo público

“Las provincias del norte son las que menos caída tuvieron y esto se da por una mayor incidencia del empleo público –explicó el economista-. Catamarca, por ejemplo, perdió un 4 por ciento, pero tiene un empleo público del 64 por ciento sobre el total. Tucumán cae un 5 por ciento, con un 41 por ciento de empleo público”.

Formosa es otro indicador de aquella ecuación: cae un 6,5 por ciento, pero un 63 por ciento de su mercado laboral se explica por el Estado provincial. Jujuy sólo sufrió una merma del 6 por ciento, pero la provincia genera el 59 por ciento del empleo.

“Son provincias cuyos gobiernos no se esfuerzan mucho en mejorar la recaudación de impuestos, porque reciben más de lo que generan  –precisó Marull-. Tienen altos niveles de pobreza y bajo nivel de empleo privado. Pero en la coparticipación reciben mucho más de lo que producen, entonces se da un círculo vicioso”.

En efecto, según datos reflejados por el último informe de la consultora, Chaco tiene un nivel de pobreza del 54 por ciento, seguida por Buenos Aires, con un 51 por ciento; Mendoza y Tucumán, con el 44 y Corrientes con el 43 por ciento, en tanto el promedio del país se ubica en el 42 por ciento.

Chubut recibe menos de lo que genera

Otro de los indicadores utilizados en la comparación de la consultora se vincula a la relación entre aporte al PBI nacional y lo que recibe cada provincia en concepto de coparticipación. En esa materia, Chubut vuelve a quedar relegada, según refirió Marull, porque contribuye en alrededor del 4 por ciento del Producto Bruto Nacional, pero recibe en materia de coparticipación algo menos de un 3 por ciento.

A diferencia de otras jurisdicciones, que reciben más de lo que generan, el estado chubutense vuelve a verse perjudicado en ese reparto. Vale recordar que los aportes al PBI se producen, por ejemplo en la recaudación de impuestos nacionales, que gravan actividades como la explotación petrolera, la que a su vez genera una renta adicional para el Estado nacional, a través de las retenciones sobre la exportación de petróleo.

El analista también consideró otras variables que caracterizan a esta provincia: su nivel de empleo público es del 30 por ciento sobre el total del mercado laboral, ubicándose tercera entre las 5 jurisdicciones con menor incidencia, aunque por encima del promedio del país, que representa un 27 por ciento.

Las provincias con ingresos por habitante más altos del país

El punto más polémico del informe se relaciona con el monto de ingresos por habitante anual, que surge de medir el Producto Bruto Geográfico de cada provincia, dividido por el total de habitantes. En ese plano, Chubut aparece con un ingreso anual promedio de 12.632 dólares por habitante, lo que se ubica muy por encima del promedio de ingreso anual del país, con 8.640 dólares por habitante.

La jurisdicción que concentra el monto más alto es Tierra del Fuego, con 26.595 dólares por habitante;  le siguen Neuquén, con 22.035 dólares; la Ciudad de Buenos Aires, con 22.587 dólares; y Santa Cruz, con 19.853 dólares al año por cada habitante.

Ese es el ingreso promedio que refleja una caída de casi el 19 por ciento para Chubut y 17 por ciento en Neuquén, al compararse el primer trimestre de este año contra igual lapso del año 2019. Incluso hay un agravante, porque los datos del segundo trimestre de este año reflejan que esa caída se ha profundizado, por lo que en la provincia la merma contra 2019 ya alcanzaría 21 por ciento.

De igual modo, resulta extraño encontrar  a Chubut en un ranking de altos ingresos, cuando el 10 por ciento de su población vive de un empleo o una jubilación de la provincia, que sigue afrontando problemas para el pago en tiempo y en forma de las masas salariales adeudadas desde hace más de un año por el gobierno provincial, con dificultades para reconocer una adecuación salarial para equiparar a la inflación.

La explicación está dada porque este indicador no analiza sólo los niveles salariales, sino la capacidad de generar riqueza en sectores como el petróleo, pesca, turismo y aluminio, que aun pese a todos los vaivenes continúan reflejando que la provincia cuenta con pilares productivos para volver a crecer.