Una extraña noticia sorprendió en las últimas horas al mundo, luego de que se conociera que Nueva Zelanda impulsará un impuesto a los eructos de vacas y ovejas.

Se trata de una medida que busca hacer pagar a los productores por las emisiones de gas invernadero de sus animales, en una nación que tiene cinco millones de habitantes, pero 10 millones de vacas y 26 millones de ovejas.

Según diversos informes la industria agrícola-ganadera es responsable de la mitad de las emisiones de gas invernadero en Nueva Zelanda, y la intención del controvertido proyecto es comenzar a aplicar el gravamen a partir de 2025.

Dentro del plan también se incluyen incentivos para quienes reduzcan las emisiones con aditivos a la alimentación de los animales, así como también la utilización de la plantación de árboles como sistema de compensación.

Cabe destacar que una vaca adulta puede producir hasta 500 litros de gas metano al día, y en base a lo revelado por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático de la ONU, los eructos de los más de 1.500 millones de bovinos que hay en el mundo respondieron en 2015 por el 3,7% de todas las emisiones de gases invernaderos del planeta.

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