"Todo comenzó en 2008, cuando mi hijo compró un pequeño gato persa", cuenta Maryam al Balushi, una mujer de Omán, que desde aquel día se enamoró de las mascotas. La fidelidad de los animales la sorprendió tanto que se volvió adicta a ese amor y buscó multiplicarlo una y otra vez. Al poco tiempo su departamento desbordaba de felinos.

Al principio ese felino no fue bien recibido por esta ex funcionaria del país de oriente medio, pero rápidamente todo cambió: "Como muchas madres, me negué a cuidarlo cuando me lo trajo. No me gustaban los animales y mi hijo no le prestaba mucha atención ni cuidaba de su higiene. Sin embargo, pronto me encontré totalmente inmersa. La cuidé, la alimenté, la bañé y pasé mucho tiempo con ella".

Al conectar con aquella gatita, no pudo dejar de conmoverse cada vez que se topaba con algún felino abandonado en la calle y comenzó a rescatarlos. En 2011 atravesó por una profunda depresión de la que, según explicó a la agencia AFP, pudo salir en parte gracias al cariño de los animales y así su convivencia con gatos no dejó de crecer: 10, 15, 30 las mascotas no paraban de acumularse y los vecinos cada vez protestaban más.

Tiene 480 gatos, 12 perros y gasta más de 7 mil dólares por mes para cuidarlos y alimentarlos

"Yo vivía en departamentos y me mudaba muy seguido así que no podía tener más de 30 gatos", explicó. "Antes no tenía lugar porque los departamentos eran pequeños y los residentes de los edificios se quejaban y rechazaban a mis animales". Entonces decidió ahorrar para comprarse una casa grande en la que los animales tuvieran su propio espacio.

Su figura trascendió en las redes sociales, donde estableció un servicio de abono que la ayuda a costear todos los gastos que implica el cuidado de las mascotas. Así, en 2014 logró mudarse a una propiedad muy amplia en la que conviven 480 gatos y 12 perros. Su fama la puso como referente del cuidado animal y así muchos expatriados que abandonaban el país dejaban a sus animales en la puerta de la casa de Maryam al Balushi para que se hiciera cargo de ellos.

En su casa, hay una habitación llena de jaulas y los animales pueden salir, divertirse y hacer ejercicio por turnos. Con ayuda de su entorno y de sus abonados en Instagram, Maryam al Balushi gasta unos 7.744 dólares mensuales para alimentar, lavar y cuidar a sus protegidos, 17 de ellos ciegos.

Tiene 480 gatos, 12 perros y gasta más de 7 mil dólares por mes para cuidarlos y alimentarlos

"Dios le dio al hombre la mente, con la que puede pensar, y la lengua, para que si está enfermo pueda buscar tratamiento y, si tiene hambre, pueda pedir comida. Pero el animal calla y no puede hablar. Incluso si está en peligro de muerte", explicó la mujer para describir los sentimientos que la atraviesan cada vez que ve a un gato perdido.

La ex funcionaria, ya jubilada a sus 51 años, sigue lidiando con las quejas de los vecinos de la zona, pero no está dispuesta a desprenderse de ningún gato en su casa de Mascate, la capital de Omán. "En 2011 estaba en un hoyo y fueron mi tabla de salvación, tengo que devolver algo de todo eso que me dieron", asegura.

"Las instituciones oficiales, civiles y los gobiernos brindan sus servicios y donaciones a las personas, pero no hay partido que se preocupe por los pobres animales que no tienen voz, ni partido que les brinde asistencia, ni tampoco hay leyes que los protegen, especialmente en los países del Golfo".

"Encuentro que los animales, en particular los gatos y los perros, son más fieles que los humanos", sostiene la mujer que es huérfana desde su infancia y que ha ido ampliando su familia animal a lo largo de más de una década.