Un hombre estadounidense despertó la polémica en las últimas horas luego de que se viralizara su cuenta de Instagram, donde comparte fotos de los viajes que realiza a diario con su perra muerta.

Phoebe, como se llamaba el animal, falleció en 2013 y su dueño, Mitch, decidió embalsamarla para poder llevarla consigo a donde vaya, compartiendo además sus distintas experiencias a través de la popular red social.

La decisión de disecarla, explicó el hombre, fue tomada por su madre, y desde ese momento toda la familia "aceptó de nuevo a Phoebe en sus vidas".

Mitch, contó, estaba atravesando una dura situación sentimental en aquel entonces, por lo que no dudó en readoptar al perro como un compañero de vida.

Tiempo atrás su historia ya se había hecho viral luego de dejar un cartel en su auto tras una salida donde se aclaraba la situación, para que la gente no temiera por la salud del animal.

La nota aseguraba que "ella está pasando un gran tiempo mirando por la ventana" y que "no hace falta preocuparse".