MADRID (ADNSUR) - El último número de la revista The New England Journal of Medicine presentó el caso de una nena de 10 años, completamente sana, que se fue de viaje al Brasil rural, donde estuvo jugando en una pocilga descalza y volvió con los pies llenos de unos tremendos puntos negros, a causa de picaduras de pulgas de arena. 

Tras 10 días de calvario, sus padres la llevaron a una clínica de atención primaria. Además del dolor, tenía una fuerte picazón en la planta de los pies y en los dedos. Los médicos le retiraron los múltiples huéspedes (y los huevos que habían puesto) que había en cada una de las ampollas y le diagnosticaron tungiasis, informó el diario La Vanguardia. 

La tungiasis es una infección en la piel causada por la hembra de la pulga de arena Tunga penetrans, un ectoparásito que se encuentra en todas las zonas tropicales y subtropicales del mundo. 

Según explicaron los médicos de la Universidad Federal Fluminense de Río de Janeiro que analizaron el caso, la doctora Marianna Barbosa y el doctor Adauto Barbosa, las soluciones tomadas permitieron que la niña se recuperara completamente y sin presentar complicaciones añadidas.

Esta enfermedad se conoce popularmente como nigua o pique en Perú, Paraguay y Venezuela o kuti en Bolivia. En Brasil, su nombre vulgar es pulga de areia, aunque también se la denomina bicho do pé, bicho porco o jatecuba.