Otra noche de trabajo lo esperaba a Jorge Villalba, un repartidor de Puerto Madryn, cuando comenzó la final de la Copa América entre Argentina y Brasil el sábado . Sin la posibilidad de poder verlo, se subió a su moto e inicio su jornada laboral como delivery. Sin embargo, su historia se viralizó horas después al vivir una final emocionante en la casa de un cliente.

Jorge Villaba tiene 50 años y  cinco hijos,  desde 2017 a bordo de su moto trabaja como repartidor del servicio RG Cadeteria.  La noche del sábado en que se jugaba la final entre Argentina y Brasil debía trabajar y sabía que iba a perderse el partido. “No me lo quería perder, era un Argentina-Brasil y sabía lo que nos jugábamos. Pero también sabía que por mi trabajo era muy difícil que pudiera ver algo del partido", contó a Infobae.

Recordó que esa noche, alrededor de las 21:20, seguía realizando entregas, estaba afuera de una distribuidora a la espera de un paquete cuando empezó a escuchar los gritos del primer gol. “Ese fue el momento más duro de la noche. mientras esperaba que me dieran el paquete empecé a escuchar los gritos de gol que bajaban de los balcones. Me di cuenta de que había sido un gol de Argentina y me quería matar porque no lo podía ver. Tenía que concentrarme en pagar el regalo y llevarlo a una casa particular.” 

La historia del repartidor chubutense que festejó la final de la Copa América con los clientes

Eran las 22:30 cuando Jorge debió ingresar a una pizzería por un pedido de empanadas para una casa en el barrio Sur de Puerto Madryn. Esos fueron los primeros minutos que pudo ver el partido, y cuando llegó a la casa donde habían solicitado el pedido, Gerardo Donati, de 25 años, junto a diez amigos compartían la final ansiosos. Las cábalas estaban intactas: tenían que estar presentes los 11 amigos de siempre respetando su lugar en el sillón.

 “Cuando me abrieron, veía que ninguno de los chicos le sacaba los ojos al televisor. Casi que ni me miraban, estaban metidos en el partido. Y me tenían que pagar, pero nadie lo hacía. Yo sabía que Argentina iba ganando pero no sabía cuánto faltaba. Me asomé un poco y vi que iban 85 minutos”, relató Villalba.

“La verdad es que ninguno de nosotros quería levantarse para ir a pagarle y además, vimos que era un laburante y en cierto punto se estaba perdiendo el partido por culpa nuestra. Por eso, le pedimos que entrara y le ofrecimos que se quedara hasta el final del partido con nosotros. Era lo mínimo que podíamos hacer por él. Tampoco nos pusimos a pensar si se rompía alguna cábala con él en la casa, lo invitamos igual, manifestó Donati.

Villalba recuerda que “los chicos me invitaron y la verdad es que no dudé en decirles que sí. Salí, saqué las llaves de la moto, le puse la cadena y me volví a meter adentro. Justo volví a entrar cuando Messi se erró el gol del mano a mano”. 

Los festejos se vivieron con la euforia y alegría de vivir un momento único en la historia del fútbol argentino , Sergio junto a Gerardo y sus 10 amigos se abrazaron y no pararon de festejar. Ese video se viralizó en todo el país. “Me dieron el triple de lo que me correspondía de propina, pero lo que yo más valoro es que me dejaron entrar para poder ver el final. Estaba en el medio de mi trabajo pero pude ver en vivo a Argentina salir campeón”, manifestó.

ADN SUR Agencia de Noticias