CHINA -  Las bolitas magnéticas se comercializan como un juguete y al ser imantadas se adhieren unas a otras permitiendo al usuario construir diferentes formas con ellas. Sin embargo, como todo juguete tiene su peligrosidad si se lo utiliza para algo distinto a lo que fue creado, y así lo descubrió un chico de 12 años que pasó más de dos meses con una treintena de estas pequeñas bolitas en su tracto urinario y su vejiga.

El niño fue llevado al hospital de niños de la ciudad de Wuhan, en el centro de China, por un fuerte dolor abdominal, y una radiografía reveló una multiplicidad de "cuerpos extraños" dentro de su cuerpo, indica el medio español 20 Minutos.

Entondes, el menor admitió a los médicos que se había introducido las 31 bolitas imantadas hacía unos 70 días mientras "exploraba su anatomía".

Según compartió el medio británico Metro, el urólogo Wang Jun explicó que las pequeñas bolas eran "muy difíciles de sacar" debido a sus propiedades magnéticas que hacía que "se resbalaran cuando intentaban agarrarlas".

Por esto, los doctores debieron llenar la vejiga del niño con aire para poder tomar las pelotitas sin que se movieran, y de esta manera evitaron someterlo a una cirugía, opción que se evaluó ante la gravedad del cuadro.