Si bien uno podría pensar que alguien que gana la lotería debería considerarse una persona afortunada, una pareja británica que en 2012 obtuvo un premio de US$ 205 millones es perseguida por la desgracia desde entonces.

Adrian y Gillian Bayford se habían hecho acreedores de uno de los mayores premios de Euromillones en la historia, y se mostraron felices brindando con champagne al momento de cobrarlo. Sin embargo, a partir de ahí su situación económica y amorosa empeoró de manera estrepitosa.

Si bien realizaron viajes, donaciones y compras varias, al poco tiempo decidieron comenzar a invertir su fortuna, en una vida que los llevó a separarse en medio de varios rumores de infidelidades.

Al mismo tiempo, Gillian había abandonado su trabajo para dedicarse, sin éxito, a sus nuevos negocios, y poco después fue demandada por un ex amante al que había agredido antes de casarse con Adrian. Lo siguiente fue casarse con un estafador y tener un bebé a los 48 años.

Su ya ex pareja, por su parte, siguió trabajando en una tienda de música en el condado de Suffolk y se casó con una mujer 16 años más joven que lo abandonó al poco tiempo escapando con millones de dólares en caballos y un coche de alta gama.

Desde ese momento decidió comprar 38 casas para ponerlas en alquiler y vivir de rentas, pero solo consiguió endeudarse.

Ahora, a una década de su fortuna inicial, planea vender una mansión valuada en 9 millones de dólares para poder comprar una modesta casa en Escocia, cerca de donde viven sus hijos.