Un matrimonio argentino que había ido de vacaciones a Israel con su hija fue sorprendido por un comerciante local con una insólita propuesta que se volvió viral.

La historia fue contada por la chica, Bernardita, quien aún era menor de edad cuando fue a conocer el mercado de Jerusalen con sus padres.

“Mi familia es católica y el motivo del viaje fue una peregrinación católica. Se visitaban los lugares sagrados para el catolicismo, pero también teníamos visitas a lugares más típicos del judaísmo y otros más de la cultura musulmana”, contó en diálogo con La Nación.

Tras contar que en Israel visitaron varias ciudades, contó la experiencia vivida en el mercado de la popular ciudad.

“El mercado es bastante angosto para caminar, y tiene bastantes puestos. Estábamos con mi papá y mi mamá porque era un día libre de la excursión y decidimos recorrer partes no católicas de Jerusalén, por eso fue nos adentramos al mercado en esta parte”, dijo.

Y agregó: “En ese momento hacía mucho calor, así que yo tenía pantalones largos, sueltos (...) Mi papá iba adelante, yo estaba con mi mamá viendo distintos lugares. Me puse a ver un puestito, en eso, cuando estábamos viendo cosas y la persona que atendía el puesto me empieza a mirar bastante. Ahí es bastante común que los hombres te miren todo el tiempo, sin filtro".

Fue en ese momento cuando ocurrió la incómoda situación. "El hombre que atendía el puesto me agarra la mano, me mira a los ojos y le empieza a decir a mi mamá: ‘How many camels for her? [¿Cuántos camellos por ella?]”.

"Mi mamá no habla inglés", recordó previo a destacar que ambas se quedaron impactadas "porque el tipo me estaba agarrando del brazo y me tironeaba”.

“Mi mamá no contesta y entonces sigue: ‘One hundred [100 camellos] y como mi mamá no contesta, él empieza a gritar: ‘Two hundred, three hundred, four hundred [200, 300, 400 camellos]. Él empieza a subir la apuesta hasta que finalmente dice: ‘Six hundred’ [600 camellos] y empieza a gritar [otra vez]. ‘Six hundred camels for her [600 camellos por ella]’. Mi mamá me pregunta: ‘¿Qué está pasando Bernardita? Le dije: ‘Mamá, te está ofreciendo 600 camellos por mí'”, continuó la joven.

Y concluyó: “Estaba pálida. No solo me puse muy nerviosa, sino que el tipo me seguía agarrando el brazo y mi mamá estaba mirando toda esta situación que no entendía y le gritó a mi papá: ‘Vení'. Dijo 'no' y nos alejamos del lugar. Fue una situación muy rara. Yo me quedé mal, ¡Impactada!".

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