CHILE (ADNSUR) - Un esqueleto momificado que había sido hallado en 2003 por un coleccionista aficionado en La Noria, en el desierto de Atacama, fue objeto de controversia por quienes afirmaban que se trataba de una "momia extraterrestre", pero tras varios análisis se conoció finalmente la verdad detrás del misterio.

El cuerpo, de menos de 15 centímetros de largo, 10 pares costillas, cabeza cónica y órbitas grandes había captado la atención de los coleccionistas de objetos alienígenas, y tras su descubrimiento terminó formando parte de una colección privada en Barcelona, España.

Años después de su hallazgo, en 2018, la revista científica Genome Research publicó un informe relacionado a una investigación realizada sobre el cuerpo, el cual afirmaba que pese a sus curiosas características el mismo "pertenecía a una niña".

Según se explicó, era una bebé que murió al poco tiempo de haber nacido, y presentaba 64 mutaciones en sus genes.

“Lo sorprendente, que desde el principio nos hizo pensar que había algo extraño, fue la aparente madurez de los huesos. El cuerpo se veía mucho más maduro a pesar de que el espécimen fuera pequeño. Creemos que uno o varios de los genes mutados fueron los responsables de esto”, explicó al respecto Garry Nolan, profesor de microbiología de la Universidad de Stanford en California.

Conmoción en Chile por la aparición de una "momia extraterrestre"

Y sumó: “Estaba tan mal formada que le hubiera sido imposible alimentarse. En su estado, habría terminado en una unidad de cuidados intensivos”.

Además, tras varias investigaciones sobre su ADN impulsadas por Nolan, se llegó a la conclusión "de inmediato" de que los restos pertenecían a un humano, y a través de una reconstrucción de su genoma se pudo profundizar que la niña estaba "estrechamente vinculada a los pueblos originarios chilenos, pero que también presentaba rastros de una ascendencia europea".