Una mujer, indentificada con el nombre de Carla, vivía en su pequeña camioneta estacionada en la calle. Junto a ella había una enorme familia de roedores, descendientes de dos primeras ratas, que utilizaban las instalaciones del vehículo a su gusto. Ocurrió en San Diego (EEUU). 

El pasado 8 de octubre, el organismo protector de animales de esa ciudad tomó cartas en el asunto y entabló un diálogo con la mujer.

Ya habían recibido varias quejas de los vecinos del barrio y reclamaban por el peligro de salud que significaba compartir espacio con estos animales.

Según contó Danee Cook, capitana del departamento de policía, las ratas “vivían fuera de la camioneta, yendo y viniendo”.

Incluso, Carla aceptó la situación y reconoció que todo se había salido de control. Con tan sólo ver la tapicería de la camioneta rota y los agujeros en los asientos, era suficiente para aceptar que había un problema, detalló Telefé Noticias. 

Cook destacó la labor de la dueña de la camioneta. “Los estaba alimentando a todos, tenía agua y comida para todos”, contó.

Es por eso que su situación no se complicó por violencia o maltrato animal. Así todo, el servicio que la mujer le daba a los roedores no cumplía con lo estándares de salud.

Ante esta realidad, la policía pidió a la mujer que diera a las ratas en adopción y ella acordó entregar los animales. Fue así como los policías comenzaron a trabajar para sacarlas de la camioneta. En total, encontraron cerca de 320 roedores. En su mayoría, pequeñas crías.

Según indicó San Diego Humane Society, 140 del total de las ratas están actualmente “sanas y vacunadas”.

Donantes la ayudaron a recolectar dinero a través de una cuenta de GoFundMe para acceder a una camioneta en buen estado y ya la tiene en su poder. 

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