BUENOS AIRES (ADNSUR) – Una aventura que les cambió la vida vivieron durante 10 meses Laura Cristiano y Nicolás Ierino, dos argentinos que viajaron por 33 países de Asia, Europa y África, y gastaron menos de lo que les hubiese costado vivir en Buenos Aires.

Laura y Nicolás planificaron durante un año el viaje con la idea de buscar el verano y con especial atención en optimizar su tiempo y su dinero. Para poder lograrlo hicieron reservas, y utilizaron alojamiento gratis y pasajes en aerolíneas low cost sacados con mucha antelación y sin despachar equipaje.

"El año previo de ahorro fue fundamental para tener estimado cuánto costaba cada cosa, desde comer en la calle en Camboya hasta un pasaje y así pudimos calcular de manera realista. Yo vendí todo, para hacer plata pero también como una forma de desprenderme de todo lo que me ataba", explicó Nicolás, un abogado que siempre trabajó en multinacionales, a La Nación.

"Todo el viaje lo hicimos con una mochila de 45 litros y una chiquita de mano, porque en estos vuelos, comprar equipaje puede ser más caro que el valor del pasaje. El más barato nos ha llegado a costar 10 euros entre dos ciudades de Grecia y la vuelta a Buenos Aires desde Barcelona la pagamos 300 dólares", agregó.

El alojamiento lo hicieron en su mayoría por couchsurfing, una plataforma que permite alojarte gratis en casa de un local, con la idea de conocer las ciudades a través de su gente. El lugar más extraño en el que durmieron fue en el aula de un instituto de inglés en Vietnam. También se hospedaron en habitaciones a través de Airbnb.

Laura cuenta que tuvo que cambiar el chip, "no es lo mismo que estar un año de vacaciones, estos son viajes de aventura, requieren un esfuerzo, hay que dejar los prejuicios de lado y adaptarte a comer, bañarte y dormir como lo hacen en esa cultura". Y recuerdan, por ejemplo, que en Filipinas tuvieron que bañarse durante días con un balde, por un tema cultural no porque faltaran recursos, o el caso del anfitrión de Egipto que los recibía con mucha comida y podía tomarse a mal que no se terminaran el banquete.

Según los cálculos que hicieron, en los países más baratos, se puede vivir bien con 400 dólares al mes. En su caso gastaron un promedio de 1.000 dólares por mes, menos de lo que les hubiese costado vivir en Buenos Aires pagando el alquiler de cada uno de ellos, las expensas y otros gastos fijos del auto y demás.

Ahora ellos quieren seguir viajando, y el próximo destino será África.