Un ciudadano de Córdoba lleva años denunciando por “ruidos molestos” a una casa polémica que funciona como un templo de día, y se transforma en boliche por las noches. El lugar se encuentra ubicado en el barrio Maipú de la ciudad de Córdoba, más precisamente sobre la calle Rogelio Martínez y Luis Braile. 

El vecino lleva 11 años denunciando a sus vecinos, y en más de una década no logró que la Municipalidad de Córdoba o la justicia provincial se hicieran eco de los 1.239 reclamos formales que hizo o de las 112 denuncias penales que lleva planteadas.

Según publicó Minuto Uno, el hombre dijo que "los martes y los jueves hacen fiestas bailables, a las que asisten menores y mayores y toman alcohol. Se supone que esta es una iglesia y lo que debe reinar es la paz y la tranquilidad. Teóricamente están orando a un dios, pero están haciendo cosas que no son lógicas", explicó Nicolsi a "El Show del Lagarto", por El Doce de Córdoba.

"Necesito dormir, no se puede descansar. Tuve que mudarme al comedor porque en mi dormitorio es imposible", agregó el vecino.

El hombre explicó que en 11 años de reclamos ganó dos juicios, pero que eso no apaciguó a sus vecinos: lo "mandaron a apretar", le quisieron comprar la casa y lo sometieron a "campeonatos con música a alto volumen, afuera y a cualquier hora" tanto los martes y jueves como durante el fin de semana.

Una misteriosa iglesia de Córdoba se vuelve boliche por las noches: "oran al señor bailando la Mona Giménez", dijo un vecino

"Quiero paz y tranquilidad, no voy a parar. Gané dos juicios, se cansaron de hacerme cosas. Me quisieron comprar la casa. No me importa que sean mormones. No tengo nada en contra de la religión pero quiero las cosas en su lugar. No pueden convertir una iglesia en una discoteca", expresó el hombre.

"Estoy con miedo, me hicieron de todo. me mandan gente a apretar. El obispo anterior me disparó con un arma. Cuando fui a hacer la denuncia a la comisaría ya me estaban haciendo una denuncia a mí", relató en cambio el denunciante.

Desde la Municipalidad de Córdoba le contestaron a Nicolsi que el templo está clausurado y que se le impuso una multa a la congregación, pero por alguna razón misteriosa no dejó de funcionar.

Pero aunque las autoridades informaron que no debería haber un templo en ese sitio, hay algún tipo de organización social que sí funciona en la casa.
 

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