NEUQUÉN (ADNSUR) - “Muchas veces hago votos unánimes, y nadie, nunca, ninguno de mis compañeros o compañeras me dijo: “che, no, corregí”, afirmó Leticia Lorenzo, jueza de Garantías de Zapala, que escribe sus fallos en lenguaje inclusivo. Aseguró que las resoluciones judiciales no se vuelven incomprensibles por el uso de la "e", sino que “cuando usamos latinazgos, párrafos interminables, oraciones con tantas comas en el medio, es ahí cuando hacemos poco comprensibles nuestras decisiones”.

La magistrada asegura que tampoco recibió cuestionamientos de fiscales, defensores, víctimas, imputados por la redacción de sus resoluciones en las que evita usar el genérico masculino

Lorenzo indicó que siempre empleó lenguaje inclusivo. “Usaba el asterisco, después el arroba, después la equis. Tenía el inconveniente de que no podían traducirse en la lectura, la "e" si. “Les” me parece maravilloso, porque de alguna manera economizas, en estos términos, de que no tenes que estar escribiendo las juezas y los jueces, sino que pones “les jueces” y estas abarcando a todos. Por otro lado me parece que las palabras significan el mundo, entonces en la medida en que nosotros usamos lenguaje inclusivo estamos hablando de todos, todas y todes. En las sentencias judiciales también hay que considerar que en general una no está hablando de toda la población, sino que estas hablando de un conflicto específico, pero muchas veces hay que referirse a conjuntos mayores y ahí creo que el lenguaje inclusivo para nosotros es una obligación", indicó al Diario Río Negro.

En cuanto a si el uso de la “e” compromete la posibilidad de una resolución comprensible, Lorenzo manifestó: “el hacer comprensible las resoluciones para mí no tiene que ver con estructurar de una forma la comunicación y el lenguaje, sino que tiene que ver con pensar a quien le estás comunicando y estructurar la resolución en función a todas las herramientas que tenés disponibles. Eso es para que ese mensaje sea lo más claro y preciso posible para los destinatarios y destinatarias de la resolución directas, en primer lugar, pero también para toda la comunidad, porque no nos podemos olvidar de que la sentencia es un acto público. Es el único acto público y controlable que tenemos los jueces.”

Lorenzo planteó que el empleo de lenguaje inclusivo en una sentencia le da otra legitimidad. “Cuando lo usan los adolescentes y las adolescentes lo toleramos, que la tolerancia es una palabra horrible: “lo aguanto más allá de que sé que no corresponde porque: “bueno, son chicos, son disruptivos, ya sé les va a pasar”. Cuando lo usa una autoridad pública en un acto público le está dando, en esta caso al “les”, una legitimidad distinta y está intentando, por lo menos esta es mi intención, provocar el inicio de un cambio cultural. Que no es un cambio estético, o no lo es solamente, sino que también es un cambio en como nosotros construimos nuestra convivencia social en relaciones igualitarias entre todes, y no en relaciones de poder entre: “él que manda, y la que obedece”, subrayó.

El uso del lenguaje inclusivo en distintos ámbitos

Esta semana, una magistrada porteña, Elena Liberatori, le ordenó al gobierno de CABA garantizar el acceso de los chicos a la primaria y a la secundaria. En su fallo, expresa que "miles de niñes y adolescentes no logran obtener una vacante en el sistema de educación de gestión estatal de la ciudad”, escribió.

El lenguaje inclusivo ya se admite formalmente en la academia. La facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires aprobó el reconocimiento del lenguaje inclusivo “como recurso válido en las producciones realizadas por estudiantes de grado y posgrado”.

También lo hizo la facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad Nacional del Comahue. En el artículo 22 del reglamento de Posgrado se establece que en las presentaciones de cursos, seminarios, programas de actualizaciones y carreras se sugiere la utilización artículos y pronombres en todos sus géneros o bien el uso de la “x” o de la “e”.

Fuente: Río Negro