COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR) - Los datos surgen de un nuevo informe elaborado por el Observatorio de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de la Patagonia, a partir de la actualización realizada por el contador César Herrera, con la aplicación metodológica que realiza el INDEC.

La serie, actualizada hasta noviembre último, permite conocer que la canasta básica total, que define la línea de pobreza, creció un 36,4 por ciento. En efecto, en diciembre de 2019 ese valor era de 43.696,55 pesos, elevándose hasta 59.607,48 pesos, en noviembre último.

“Surge lo mismo que viene reflejando el INDEC a través del IPC (Indice de Precios al Consumidor), donde se ve que los precios de los alimentos suben por encima del resto de los componentes de la canasta básica total”, explicó César Herrera, ante la consulta para este informe de ADNSUR.

La canasta básica total (CBT) incluye no sólo alimentos, sino los gastos totales que requiere una familia, como vestimenta, transporte, electricidad, etc. A partir de la pandemia, los servicios públicos tuvieron las tarifas congeladas, como el caso del gas, electricidad, el transporte o el servicio de internet, entre otros.

Más de 13.000 personas en situación indigencia

Los alimentos, aunque se mantuvo vigente el programa de “precios cuidados”, se elevaron sin embargo en un porcentaje que se supera el 44 por ciento. La canasta básica alimentaria (CBA) se elevó desde 17.272,26 pesos en diciembre de 2019, hasta 24.892,58 pesos en noviembre 2020.

 

La CBA define además los ingresos que necesita una familia para no quedar en situación de indigencia. Vale aclarar que los datos consignados por el Observatorio corresponden a una familia definida como “tipo 2”, que incluye a 4 integrantes: un hombre de 35 años, una mujer de 31 y dos hijos, de 8 y 6 años. Las variaciones metodológicas muestran distintos valores según la composición familiar, elevándose a medida que aumenta el número y edades de los componentes de cada grupo.

Previsiblemente, restando cargar los datos correspondientes a diciembre de 2020, la suba anual superará los porcentajes indicados, acercándose al 50 y 40 por ciento, respectivamente, para canasta básica alimentaria y canasta básica total. Frente a paritarias salariales que en muy pocos casos se acercaron el 36 por ciento de suba de precios reconocido por el gobierno a través del INDEC, la ecuación admite pocos resultados posibles: más gente quedará por debajo de los ingresos necesarios para no ser pobre o indigente.

Según registró el INDEC en el informe correspondiente al primer semestre de 2020, en Comodoro Rivadavia hay casi 82.000 personas en situación de pobreza, entre las que se incluye a 13.514 personas en situación de indigencia. Esos números ya implicaban un empeoramiento en relación al primer semestre de 2019, ya que la cantidad de pobres se elevó en 15.000 personas, mientras que la cantidad de indigentes se había duplicado.

No hubo “congelador” para la comida

El INDEC registró hasta noviembre último una acumulación del 30,9 por ciento en la suba de precios de los 11 meses transcurridos en el año, mientras que al contar los 12 meses desde igual período del año anterior esa acumulación se eleva al 35,8 por ciento.

 

Esos valores reflejan un promedio que englobará la inflación total del año 2020, en torno a valores del 36 por ciento, o poco más. Sin embargo, queda claro que esos incrementos no impactan del mismo modo en todos los sectores, ya que las familias de menores recursos destinan sus escasos ingresos a la compra de alimentos, prescindiendo de otros servicios o bienes. Así, les impacta más de lleno cada suba en los precios de alimentos.

Un análisis realizado por esta columna sobre ofertas de supermercados locales, permite conocer que hay aumentos muy por encima de lo que reflejan las estadísticas. Por ejemplo, un paquete de fideos de marca económica era publicado como oferta en diciembre del año 2019 a un precio de 30 pesos, mientras que el mismo producto en diciembre de 2020, por el mismo supermercado, es ofrecido 59 pesos: es decir, un 96 por ciento más caro.

Un kilo de cordero, otro producto popular y de alta demanda en las fiestas de fin de año, se publicó previo a las celebraciones de 2019 en un valor de 330 pesos por kilogramo, mientras que en la última semana de diciembre 2020 se vendió, en la misma cadena, a 590 pesos el kilo. La suba es de casi un 79 por ciento.

Un kilogramo de arroz grano largo, marca económica, se ofertaba a 59 pesos por kilo, mientras que la semana pasada se publicó a 41 pesos… ¿bajó el precio del arroz? No, se redujo el paquete, ya que ese valor corresponde a una unidad de 500 gramos, lo que implica que el kilo costaría unos 82 pesos, es decir un 38 por ciento.

Una marca de jamón cocido, otro ejemplo, se vendía a 39,90 pesos los 100 gramos en diciembre 2019, mientras que hasta la semana pasada se vendió a 59,90 pesos, lo que implica un 50 por ciento de incremento.

La harina triple cero, insumo popular para el pan o tortas fritas, va desde los 29 pesos hasta 52,11 pesos en la misma marca, diciembre contra diciembre, es decir un 80 por ciento de aumento. ¿Y la yerba para el mate? De 174 pesos a 243, lo que significa un 40 por ciento anual.

Otros ejemplos, en fin, podrían fijarse con las manzanas (de 90 pesos por kilo a 249, en un año y sin escalas) u otros cortes de carnes, que como el caso del “vacío”, se elevaron en más de un 50 por ciento (desde 450 hasta 690 pesos por kilogramo).

Vacío, en realidad, es lo que queda en la mesa y en la heladera de muchas familias, mientras no se encuentre solución al flagelo que afecta a todos los sectores sociales, pero castiga con más fuerza a los que menos tienen.