BUENOS AIRES (ADNSUR) – A un niño chino que llegó al colegio con la cara y los pelos congelados por tener que caminar una hora hasta la escuela  le cambió la vida luego de esa imagen que se hizo viral.

Su fotografía dio la vuelta al mundo hace un año y personas de diferentes países comenzaron a ayudarlo donándole dinero.

“Ice Boy”, como fue apodado tampoco tenía que recorrer los 4,5 kilómetros de distancia que separaban su casa de la escuela, y ahora vive junto a su familia en una casa de dos pisos a solo diez minutos del establecimiento, indicó el sitio ABC.

“La vida es mucho mejor. En comparación con las paredes de barro y el camino embarrado, estamos mucho mejor protegidos del viento y la lluvia”, admitió su padre.

Pero no solo él fue ayudado luego de la fotografía. Su colegio recibió una gran donación económica que le permitió instalar calefacción en las aulas y construir un dormitorio para albergar a los niños que viven lejos del centro.

“Wang es uno de los mejores estudiantes y se lleva bien con sus compañeros de clase”, dijo el subdirector del centro, Fu Heng. “Toda la atención ha hecho que los alumnos sientan la maravilla del mundo y que sus ideas hayan cambiado mucho. Se han plantado las semillas de los sueños que un día podrán alejarse de las montañas, y tienen muchas esperanzas del futuro”, sentenció.

Todo… gracias a una fotografía.