NEUQUEN -  Una parte del bosque de la ciudad neuquina de Villa Traful se destaca del resto del paisaje patagónico. Un pedazo de montaña se está metiendo lenta pero literalmente en el lago y deja una peculiar arboleda bajo el agua, que es navegada por los habitantes cuando el tiempo acompaña. Un geólogo realizó un estudio en el lugar y advirtió que se podría producir un tsunami lacustre si se acelera el proceso del movimiento del suelo.

"El lago tiene una profundidad de 300 metros en algunos lugares, entonces, si metés un pedazo de montaña dentro de forma muy rápida, en general se producen lo que se conocen como lagomotos, una especie de tsunamis", explicó el geólogo Federico Carballo, entrevistado por la agencia EFE.

Se trata de un proceso geomórfico denominado "remoción de masas", causado tras la retirada del glaciar que ocupaba el lugar hace miles de años y que provoca que el suelo se desplace cuesta abajo por la fuerza de la gravedad, dejando esta estampa que "puede desencadenar ciertos peligros para la población" si este juego de equilibrios "activo y continuo" se actualiza y acelera.

Junto a su equipo, Carballo calculó que la formación se desplaza unos 36 centímetros anuales, un movimiento "muy rápido" en geología que advierte de la "magnitud" del proceso. "Yo hice el estudio y a los seis años volví y ya había cambios que se podían apreciar a simple vista", comentó. "Hay árboles que medían 15 metros y que están totalmente debajo del agua, con un pelo de uno o dos metros de agua por encima de la punta", agregó.

"Los tsunamis lacustres son un fenómeno conocido que existe en gran parte del norte de la Patagonia", aseguró Gustavo Villarosa, geólogo investigador del Conicet, en diálogo con TN.com.ar. "Tienen múltiples causales y el escenario más posible para que se produzcan sería que los sedimentos que están en el fondo del lago de pronto se desprendieran. Como cambian de lugar por la gravedad, mueven un volumen de agua importante que genera una ola en la superficie", explicó.

Esto fue lo que ocurrió en 1960 cuando un gran terremoto sacudió a la ciudad chilena de Valdivia, con una magnitud de 9,6 grados en la escala Richter, el más intenso hasta la fecha, y también afectó a la zona de Bariloche, provocando el primer tsunami en lagos continentales del país. De acuerdo al investigador, este episodio tuvo el agravante de que el puerto de la ciudad que terminó totalmente destruido estaba asentado sobre los sedimentos que se deslizaron. "Buena parte de la capacidad destructiva de este tsunami no fue por la ola que vino después, sino porque el muelle se fue con el deslizamiento", indicó Villarosa.

A partir de este episodio, varios geólogos argentinos se pusieron a investigar este tipo de tsunamis en los lagos de la región y descubrieron que son fenómenos recurrentes que ocurren en los grandes lagos patagónicos profundos. "La magnitud de estos fenómenos y su capacidad destructiva es algo que está por definirse y todavía no tenemos la información correspondiente", señaló el especialista del Conicet, sobre una investigación en la que requieren una mayor inversión.

Con respecto al caso de Villa Traful, aclaró que es una situación distinta a la que ocurrió en Valdivia -y repercutió en Bariloche- porque es una superficie que se viene moviendo con lentitud hacia abajo. "Este deslizamiento lento no puede generar jamás un tsunami, pero la hipótesis que manejan nuestros colegas es que a partir de una desestabilización repentina se pueda mover rápido el suelo y que ahí sí produzca una onda de tsunami", explicó, sobre la advertencia de Carballo.

"Potencialmente esto podría ocurrir, pero no en las condiciones actuales. El proceso que ocurre hoy es lento y por eso no se produjo ningún tsunami. Si cambiara la situación y se acelerara el movimiento posiblemente podría ocurrir un onda. ¿Qué posibilidades hay de que esto ocurra? No está estudiado y es imposible saberlo", remarcó.