CAPITAL FEDERAL  - Un informe de investigadores de tres grandes universidades estadounidenses probó existe una alta cifra de fármacos y prácticas médicas que incumplen la promesa con la quefueron lanzadas al mercado. Relevaron 3 mil papers que informan sobre el resultado de ensayos de control aleatorios, y encontraron que casi 400 de ellos -el 13%, tenía productos objetados por su bajo o nulo nivel de eficacia.

El 20% de los medicamentos analizados en los ensayos cínicos que no dieron los resultados esperados eran paraenfermedades cardiovasculares. En la lista figuan además antidepresivos comunes aplicados en pacientes con enfermedades como Alzheimer, parches de terapia de reemplazo de nicotina durante el embarazo, ciertos fármacos contra el insomnio, protectores de cadera para paliar el riesgo de fracturas, medias de compresión -hasta el muslo- para reducir el riesgo de trombosis venosa profunda tras un ACV y la administración de suplementos de vitamina A en recién nacidos para de reducir los niveles de mortalidad.

También se discute la frecuencia con la que las mujeres de entre 40 y 49 años deben realizarse las mamografías, o si ante un desgarro de menisco y osteoartritis debe realizarse cirugía o fisioterapia.

Prácticas médicas de bajo valor

Los autores del relevamiento son investigadores de las universidades de Chicago, la escuela de medicina de la Universidad de Maryland y la Oregon Health & Science University. Se enfocaron en tres revistas muy reconocidas (The Journal of the American Medical Association, The Lancet y The New England Journal of Medicine) y recogieron los artículos publicados durante 15 años. Los resultados fueron publicados en la revista científica eLife, se titula “Meta-investigación: una revisión exhaustiva de ensayos clínicos aleatorios en tres revistas médicas revela 396 revocaciones”.

En su informe las llaman “prácticas médicas de bajo valor”: aclaran que se puede deber a distintos factores; desde simplemente ser “ineficientes” hasta “costar más que otras opciones, pero sólo ofrecer una eficacia similar”. Lo cierto, advierten los expertos, es que si no sacados del mercado a tiempo, “pueden provocar daños físicos y emocionales, socavar la confianza pública en la medicina y tener un costo de oportunidad”.

Carácter evolutivo de la medicina

En diálogo con Clarín, Gustavo Sevlever, doctor en Medicina, director de Investigación y Docencia de Fleni, se refirió al “carácter evolutivo de la medicina”: “Lo que funciona para unos puede no funcionar para otros. Lo que funciona bien en un momento, puede dejar de funcionar después. La medicina es un blanco móvil”.

"En el caso de los medicamentos, pasan distintos ensayos clínicos que llevan adelante los laboratorios, dueños de las patentes. En la fase 1 se hacen testeos en individuos. En la fase 2, se toma un grupo más grande. En la 3, podrían ser miles de pacientes, y es ahí donde la mayoría de los medicamentos fracasa. Pero si pasan las tres fases con éxito, lo que sigue es la aprobación de la autoridad competente en medicamentos (en Argentina es la ANMAT) y la droga termina, por fin, en la farmacia”, explicó a Clarín.

“Viene entonces la fase 4: cuando el medicamento sale al mercado y lo probás en la población, realmente. Entonces podría pasar que vieras que no está a la altura de su promesa. Si la idea era que reemplazara a otra droga, podría pasar que, o no fuera tan eficaz, o fuera más doloroso, o no fuera competitivo desde algún lugar. Ahí es cuando se hace una reversión médica, o sea, una objeción. Lo mismo puede pasar en el caso de una práctica clínica”, dijo

Para Carlos Davio, director el Instituto de Investigaciones Farmacológicas (ININFA), que depende del Conicet, “hablar de un 12% de reversiones parece más o menos razonable, pero no es un número poco importante”. Coincidió con Sevlever en que “lo interesante es que hasta la aparición de Internet era imposible hacer este tipo de relevamientos”.

Davio explicó que si bien “los estudios para validar fármacos están cada vez mejor diseñados, no dejan de ser restrictivos a un grupo poblacional determinado, con el que hacés los ensayos. Y los individuos y las poblaciones no son los mismos en todas partes”.

En especial, apuntó, “la variabilidad es muy grande cuando hablamos de ‘patologías de alta necesidad clínica’, las que hoy por hoy no tienen una terapéutica clara y contundente, como es el caso del cáncer, donde tenemos tratamientos paliativos y en muy pocos casos curativos”.

Es complejo -y casi imposible- asegurar la infalibilidad de cierto tratamiento. “Por eso desde hace unos años, la llamada ‘fase 4’ cambió y se sigue haciendo farmacovigilancia de por vida… se sigue reportando y mejorando el protocolo de cada remedio”, señaló Davio.

Fuente: Clarín